La actriz y cantante peruana Magaly Solier lanzó Coca Quintucha, su segundo disco, con once temas íntegramente cantados en quechua.

La actriz y cantante peruana Magaly Solier presentó Coca Quintucha (Coca bonita), su segunda producción tras el éxito de su primer trabajo Warmi.
"Me ha tomado cinco años de investigación con personas que no hablan español, quienes son los que más me han ayudado en este disco porque han estado en la creación de cada tema. Así se podrá ver las formas del quechua antiguo y el quechua moderno", explicó.
El disco incluye temas tradicionales como En el campo hermoso, Palomita Blanca, Ricchari Warmi y dos composiciones propias de la artista: Jarawi y Sunjuchallaymi, cantados en su idioma natal, el quechua.
Todos los temas incluidos en el disco han sido producidos por Cali Flores y grabados, mezclados y masterizados por Juan Carlos Estremadoyro.
Uno de los objetivos que persigue la artista es que "el quechua se oficialice y que todos los artistas luchemos porque nuestra identidad sea más fuerte", dijo.
La protagonista de La teta asustada agregó que Coca Quintucha "va a servir también para que nuestro idioma quechua se enseñe en los colegios y universidades. Tenemos que enseñar a los niños lo nuestro", dijo la actriz, quien se encuentra embarazada de su segundo hijo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

Notas legales
Servicios
• Contacto
• Cómo colaborar
• Criterios
• Estadísticas
• Publicidad
Síguenos