El cantante cubano Adriano Rodríguez, una de las voces más importantes de la música cubana y Premio Nacional de la Música 2013, falleció en horas de la tarde de hoy a los 91 años, víctima de una larga y penosa enfermedad.

AIN/Redacción - Según comunicado oficial del Instituto Cubano de la Música, Adriano Rodríguez de 91 años, con una prolífera obra en defensa del folclor, la trova y diversos géneros, será sepultado en horas de la mañana de este viernes en el Cementerio de Guanabacoa.
Proveniente de una familia con tradición musical, Adriano Rodríguez deja como legado su participación en la fundación del coro Polifónico de La Habana —hoy Coro Nacional— y del grupo Trovadores cubanos, con Guarioné Garay, Dominica Verges e Ismael y Octavio Sánchez.
Asimismo, su talento llegó a escenarios como el cabaret Karabalí, 1954, Copacabana y Tambó, 1957, Tropicana; Bamba Ireco, Sans-Souci, 1956; Sensemayá y Copa Room, Hotel Riviera, en 1958.
En 1979 actuó junto al pianista Odilio Urfé, en el Carnegie Hall, de Nueva York.
En su natal Guanabacoa conoció y aprendió los cantos folclóricos de su entorno, tuvo la oportunidad de trabajar con Fernando Ortiz y también compartió profesionalmente con figuras como Merceditas Valdés y Jesús Pérez.
Su versatilidad como intérprete le llevó a incursionar en distintas áreas la música. Por ejemplo, junto a Pablo Milanés grabó el disco Años y con Silvio Rodríguez el álbum Érase que se era.
Al momento de su muerte ostentaba diversas condecoraciones como la Medalla Alejo Carpentier, entregada por el Consejo de Estado de la República de Cuba y la Medalla Raúl Gómez García, conferida por el Sindicato Nacional de la Cultura.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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