Se estrena "Homero Manzi, un poeta en la tormenta", de Eduardo Spagnuolo. Carlos Portaluppi y Martín Slipak cubren los papeles del poeta en su juventud y en su vida adulta, en una producción que recorre toda su carrera y se detiene en su decidida militancia política.
Redacción/Télam - Homero Manzi, seudónimo de Homero Nicolás Manzione Prestera, cuya historia de arte y de vida llega mañana a la pantalla grande, fue autor de letras inolvidables, periodista, director de cine, profesor, sindicalista y militante político.
En su intensa existencia que no llegó a los 44 años, escribió más de 200 letras, llegando a su punto más alto formando dupla con Aníbal Troilo para urdir tangos como "Sur", "Romance de barrio" y "Barrio de tango".
"Fuimos", "Malena", "Milonga Sentimental", "Mañana zarpa un barco" y "El último organito", terminaron de consagrarlo al compartir la autoría de tangos y milongas con Aníbal Troilo, Mariano Mores, Osvaldo Pugliese, Sebastián Piana, Lucio Demare y Cátulo Castillo, entre otros músicos.
Su estatura poética no precisó pasar por la literatura formal sino que se expresó a través de la canción ciudadana y, de ese modo, multiplicó su popularidad.
Fue mentor y cofundador de Artistas Argentinos Asociados —con Lucas Demare, Enrique Muiño, Francisco Petrone y Sebastián Chiola— y escribió una veintena de guiones para cine, entre los que se cuentan los títulos "La guerra gaucha", "Nobleza gaucha", "El camino de las llamas", "Su mejor alumno" y "El viejo Hucha".
Por si esa labor no bastara, también se dio el gusto de dirigir y rodó dos largometrajes: "Pobre mi madre querida" (1948) y "El último payador" (1950).
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.

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