La pianista y cantautora argentina Ana Robles presenta Pedacitos de sol, su segundo disco después de nueve años de su primer trabajo Duendes del agua.
Conectada con el agua, la tierra, los afectos que la vieron crecer, la pianista y cantautora Ana Robles, presenta su segundo disco Pedacitos de sol con 12 obras que le pertenecen en letra y música.
Después de su primer disco Duendes del agua, Robles sigue apostando a la voz propia y propone en este CD doce composiciones originales donde toca el piano y la guitarra, entre otros instrumentos. El agua y la infancia son parte fundamental de su inspiración: "la lluvia huele distinto en La Rioja", cuenta Ana.
Pedacitos de sol es también Monchi Navarro (guitarras y bajo tretless), Javier González (percusión), Nick Homes (vientos y producción general), Facundo "Charro" Flores (flauta y aerófonos), el cuarteto de cuerdas Magnolia de la ciudad de Córdoba y cuenta con la participación especial del gran guitarrista Horacio Burgos.
Ana Robles comenzó su formación musical de niña en La Rioja y después continuó estudiando en Buenos Aires y Londres. Actualmente con su esposo el músico Nick Homes dirigen A Tierra, un multiespacio donde funciona una escuela de música, estudio de grabación, galería de arte, un café y una sala de conciertos.
Por la belleza de su obra, Ana Robles, se fue convirtiendo en un referente del nuevo cancionero de la música folklórica argentina; y reconocidos artistas interpretan sus temas como Marta Gómez, Bruja Salguero o Mery Murúa, entre otros.
Ana Robles presentará Pedacitos de sol mañana viernes 9 de octubre a las 20:30 en la Casa de la Cultura / Fondo Nacional de las Artes (Rufino de Elizalde 2831, Buenos Aires, Argentina).
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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