Allegados a la cantante indicaron que continúa declinando su estado de salud y que registra un "deterioro de sus funciones orgánicas". La máxima voz de Argentina permanece internada en coma farmacológico en el Sanatorio Trinidad.
Télam - El estado de salud de Mercedes Sosa continúa declinando y a raíz del "deterioro de sus funciones orgánicas", tal como describió el parte médico entregado este mediodía, allegados a la cantante indicaron que "sólo le funciona el corazón".
"A esta hora, a Mercedes solamente la sostiene el corazón", graficaron a Télam desde el entorno de la máxima voz de la Argentina. Cuando la noche del sábado se cierne sobre esta ciudad, todos los que están cerca de esta gran figura de la cultura popular latinoamericana asumen que la vida de Sosa "depende de un milagro".
Tras un viernes que se cerró con dificultades y en que recibió varias visitas como las de Rubén "Colacho" Brizuela y Liliana Herrero y Fito Páez, hoy reinó una enorme calma en el Sanatorio de la Trinidad donde la artista está internada desde el 18 de septiembre último.
La situación de la enorme intérprete fue empeorando desde el miércoles pasado cuando debió ser alojada en una sala de terapia intensiva en que se la conectó a un respirador artificial para hacer frente a una afección renal progresiva que comenzó a afectarle también los pulmones y el corazón.
Hoy se apreció una menguada guardia periodística -a la que la familia le agradeció el "aguante" entregando medialunas a la hora de la merienda- y pocos visitantes entre los que se contaron Teresa Parodi y Julia Zenko.
Por la tarde también se hicieron presentes los habituales laderos de "La Negra" a la hora de los recitales: Popi Spatocco, Carlos Genoni, Rubén Lobo y Jorge Giuliano, quienes se sumaron al apretado núcleo familiar que acompaña a la enorme artista, de 74 años.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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