La cantante cubana Ludmila Mercerón ofrece un concierto en el Día de la Mujer Trabajadora como homenaje a las grandes artistas cubanas.

Nieta del celebrado y añorado músico y compositor Mariano Mercerón, referente absoluto de la música popular de Cuba de los últimos 50 años, Ludmila presenta De Santiago a La Habana, De mujer a mujer, un recital pensado y creado expresamente por BarnaSants.
En Altafulla, estará acompañada de su banda habitual, ella a la voz y piano, Robin Reyes en la dirección musical y el contrabajo, Félix Ramos en el piano y los teclados, Jimmy Jenks al saxo y Bárbaro Torres en la batería y percusiones.
En el concierto, la cantante cubana hará un recorrido musical a modo de tributo por el cancionero de mujeres autoras, compositoras, artistas de la música contemporánea en Cuba de los últimos 40 años, como por ejemplo Celeste Mendoza, Nancy Maura, Caridad Cierrezuelo, Rita Muntaner, Celina González, Merceditas Valdés, Elena Burke o Beatriz Márquez.
En palabras de la propia cantante, "Todas ellas mujeres luchadores incansables, artistas perseverantes que han escrito a diario y durante décadas, paso a paso, una a una, las páginas de la historia de la música de mi país. Todas mujeres, madres de sus hijos, los hombres artistas de Cuba".
Nacida en Santiago de Cuba, la cantante, compositora y pianista se dio a conocer al público de Barcelona en junio de 2013, con su particular homenaje del entonces recientemente fallecido Gabriel García Márquez, sorprendiendo a todo el mundo por el conocimiento que tenía del anecdotario musical del gran escritor. Autora de sus canciones, firma las letras y las músicas. A pesar de su juventud, Ludmila Merceron es una de las incorporaciones más prometedoras del panorama musical cubano.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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