El dúo XY es la alianza entre Laura Cruells (voz) y Marçal Ayats (violonchelo) en busca de nuevas sonoridades con Equilibri (Música Global, 2015).

Laura Cruells a la voz y Marçal Ayats al violonchelo son el dúo XY y estarán esta semana en el BarnaSants para presentar su primer trabajo, Equilibri. Después de haber presentado el disco oficialmente dentro del Mercat de Música Viva de Vic este septiembre, la pareja artística llega el jueves 10 de marzo a las 21:00 a la sala Luz de Gas de Barcelona.
En Equilibri Laura Cruells y Marçal Ayats firman la mitad de canciones cada uno, haciendo honor al título del disco. Se pueden escuchar temas que desprenden alegría y nostalgia, sencillez y elaboración, y una pizca ecuánime de sus procedencias, Ayats instruido en el mundo de la música clásica y Cruells formada en jazz y músicas modernas en el Conservatorio del Liceu.
XY nació en 2013 con ganas de explorar nuevos territorios, sonoridades poco escuchadas, y con la voluntad inicial de hacer versiones de diferentes estilos, jazz, pop, bossanova... Después de más de 20 conciertos surge la idea de empezar a hacer canciones propias y, finalmente, editar un CD, Equilibri.
De esta manera nace este primer trabajo, con un total de 15 canciones, alguna de ellas todavía versiones de otros artistas como por ejemplo Blakbird de The Beatles, XI de Maria Mercè Marçal o la versión musicada del poema El gessamí i la rosa (El jazmín y la rosa) de Josep Carner. La gran mayoría, sin embargo, son canciones propias, un equilibrio entre la voz de Laura Cruells y el violonchelo de Marçal Ayats, un punto de encuentro orgánico y elegante.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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