La metodología para la enseñanza del Tres —típica guitarra cubana de tres cuerdas dobles— creada por el músico mayabequense Francisco Rodríguez, se generalizará en la enseñanza artística de Cuba.
ACN | Liz Beatriz Martinez Vivero - Tal decisión garantizará unificar estilos y métodos en la formación de nuevos músicos como parte de la labor de conservación, promoción y difusión de las tradiciones campesinas.
La necesidad de una metodología general para el aprendizaje del Tres surge a partir de la creación de los talleres de repentismo infantil, fundados en el año 2000, por iniciativa del poeta y escritor Alexis Díaz Pimienta.
Rodríguez Pérez durante su trayectoria musical acompañó a grandes exponentes de la música campesina, entre los que se cuentan Celina González, Ramón Veloz y Coralia Fernández.
Una de las referencias más antiguas del uso del Tres en la música popular cubana se remonta a los carnavales de Santiago de Cuba en 1892, cuando Nené Manfugás bajó desde los campos de Baracoa con un instrumento rústico de tres cuerdas dobles y una caja de madera a la que llamaron Tres.
En el libro Los instrumentos de la música afrocubana, el etnólogo Fernando Ortiz refiere que no es una invención cubana debido a que instrumentos muy similares ya existían en España durante el Medioevo.
Faustino Oramas, Alfredo Boloña, Arsenio Rodríguez, Pancho Amat, Mario Hernández y Compay Segundo son algunos de los principales exponentes cubanos en la ejecución del Tres.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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