La ampurdanesa Rusó Sala estrenaba trabajo y lo hizo aprovechando el Festival BarnaSants donde con una propuesta muy nueva y arriesgada, y acompañada de una muy buena percusión, nos ofreció un bello repaso por la historia a través de la música y su voz.
![]() Rusó Sala
© Joan Carles Martínez
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Mare nostra, así es como se llama ese recién nacido hijo de Rusó Sala, es algo así como un recorrido musical producto de ahondar en la investigación de nuestra historia, remontándonos pues a unos siglos atrás, donde los árabes dejaron huella y con quienes ahora, mucho después, seguimos compartiendo el mar Mediterráneo y muchos episodios de entendimiento a veces y de enfrentamiento en otros momentos, pero con quienes tenemos y tuvimos muchos vínculos durante unos cuantos siglos y de quienes aprendimos un montón de cosas sobre todo en los tiempos en que su civilización era mucho más adelantada que la nuestra.
Así pues nos cantó en árabe-andalusí, en sefardí, cantó poemas de Ramón Llull, populares argelinas, poemas de García Lorca, algunas canciones propias y además una canción de origen trobairitz, que es el nombre que tenían las trovadoras de Occitania hacia el siglo XII y XIII, mujeres de origen nobles que cantaban en la Corte. A modo de curiosidad histórica añadiré que fueron las primeras trovadoras en cantar música secular, puesto que hasta ese momento solo se hacía música sacra.
Con lo dicho vemos que Rusó se adentra en la investigación y seguimiento de la música "antigua", de todos los que nos dejaron huellas tan importantes en la historia del Mediterráneo y en definitiva nos habla de un encuentro entre culturas y una fusión que hicieron posible los siglos de convivencia.
En esta oportunidad contó con la excelente colaboración de un muy buen percusionista: Aleix Tobías, que acompañó la bonita voz de Rusó que con su guitarra estuvo impecable como siempre y a quien desde estas líneas aprovecho para felicitar por el trabajo realizado, por su propuesta tan novedosa como arriesgada y felicitándola por lo muy airosa que supo salir del reto. Sin duda estamos ante una de esas artistas importantes e imprescindibles de la actualidad.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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