El reconocido músico cubano Sergio Vitier, hijo de los poetas Fina García Marruz y Cintio Vitier, falleció ayer en La Habana, a los 68 años, a causa de un accidente cerebrovascular, según informaron medios estatales.

Sergio Vitier, Premio Nacional de la Música 2014, nació en una familia de destacados intelectuales y artistas, en la que figuran sus padres, los escritores Fina García Marruz y Cintio Vitier, su tío Eliseo Diego, y su hermano José María, que es también un destacado compositor y pianista.
La obra musical de Vitier, considerado un profundo conocedor de las tradiciones populares de la isla, ha recorrido la interpretación y la composición de música para diversas manifestaciones, desde la danza, el teatro, el cine y la televisión, hasta partituras para orquestas de formato sinfónico.
Como autor y guitarrista se recuerdan sus aportes al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, un conjunto musical que existió entre 1969-1977, y que se caracterizó por la búsqueda de nuevos sonidos, la actualización y el rigor técnico y artístico.
La labor musical de Sergio Vitier también se destacó en la elaboración de bandas sonoras para el cine de la isla, entre ellas, las de los filmes Capablanca, del cineasta Manuel Herrera, El brigadista, de Octavio Cortázar, Caravana, de Rogelio París, y Roble de olor, de Rigoberto López.
El registro de su discografía incluye los álbumes Homenajes, con el que ganó el Premio de la Empresas de Grabaciones y Ediciones Musicales (Egrem) en 1997, y los títulos Travesía, Nuestra Canción, con los que obtuvo galardones de la feria Cubadisco en 2000 y 2001, respectivamente, Del Renacimiento a la Rumba y Aniversario.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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