El cantautor argentino Víctor Heredia agregó dos nuevas funciones para el 3 y el 10 de junio en el Centro Cultural Torquato Tasso, donde presenta desde el viernes pasado su espectáculo Manifiestos.

Manifiestos es un recorrido por algunas de las canciones menos transitadas de los primeros discos de Victor Heredia y otras emblemáticas que marcaron a fuego a distintas generaciones.
Se trata de un ciclo íntimo y acústico que se desarrollará cada viernes de mayo, y ahora dos más de junio, en el escenario de la calle Defensa 1575, en el barrio de San Telmo.
En cada concierto Heredia está acompañado por Babú Cerviño en piano, Gabino Fernández en teclados y Gustavo López en percusión.
"Pero no todo será música —adelantó Heredia— habrá comentarios, anécdotas, historias de vida que se reflejan en mi música y que siempre acompañaron mi forma de pensar".
El músico y novelista subrayó que "desde siempre le he cantado a las causas justas de la vida, tanto en lo social como en lo político. Así fue en su momento con la terrible historia de la dictadura o con el Taki Ongoy, sobre la masacre del dueño de estas tierras, el indio".
En esa tónica, el autor de Aquellos soldaditos de plomo, Sobreviviendo, Mandarinas y Todavía cantamos, confesó que "sin dudas el premio más importante es el que acabo de recibir: el pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo, con las que he estado en permanente conexión porque soy partícipe de su permanente lucha".
De cara a su medio siglo con la música, Víctor reveló que "ya estoy trabajando en un disco nuevo que voy a compartir con amigos para repasar las canciones representativas de las distintas épocas de mi vida".
Y en tiempo presente contó que en breve viajará a Ecuador junto a León Gieco y Piero "para actuar en solidaridad con el pueblo ecuatoriano que está pasando un difícil momento por los avatares de la naturaleza y también estaremos allí por la amistad que nos une con su presidente Rafael Correa desde hace muchos años".
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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