El cantautor argentino Fito Páez entregó otra vez su corazón a La Habana, ciudad a la cual agradece hoy el abrazo de amor ofrecido en 1987, cuando descubrió los encantos de la añeja urbe.

PL - A sala llena transcurrió el recital que cierra la gira de Fito Páez por América Latina con el objetivo de celebrar los 30 años del disco Giros, fonograma que marcó su carrera profesional al catapultarlo a la fama internacional.
Apoyado por la ovación unánime del público, el tema Giros inició la inolvidable noche en el teatro Karl Marx, que además reverenció piezas imprescindibles del argentino, entre ellas 11 y 6, Taquicardia, Cable a tierra y Alguna vez voy a ser libre.
Los primeros acordes de Yo vengo a ofrecer mi corazón dieron la bienvenida al escenario a Pablo Milanés, uno de los puntales de la música nacional, a quien Páez agradeció la invitación para conocer Cuba a finales de la década de 1980.
Ciudad de pobres, Al lado del camino y El amor después del amor también se escucharon durante el recital de más de dos horas que congregó en un mismo lugar a varias generaciones de cubanos.
En el concierto organizado por los estudios de grabación PM Récords, el músico compartió con el trovador Carlos Varela, el flautista José Luis Cortés "El Tosco" y la cantante Diana Fuentes durante un acto que glorificó las culturas de Cuba y Argentina mediante el lenguaje universal de la música.
Rock, pop, tango, jazz y sonoridades electrónicas hicieron de la más reciente velada de Páez en La Habana un momento especial en la memoria de quienes apuestan por las buenas canciones, esas que solo pueden nacer del corazón de almas nobles.
Recientemente, Páez —ganador de varios Grammy Latinos— dijo a Prensa Latina que Cuba es su casa, un lugar donde se siente amado, cuestionado y protegido, una tierra en la cual promete regresar.
Después de presentarse en varios escenarios de su natal Argentina y Colombia, el instrumentista nacido en Rosario escogió una vez más a la Habana para festejar junto a los melómanos cubanos la permanencia de su música en esta isla.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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