El 24 de Noviembre se pone a la venta el nuevo disco de Kepa Junkera, titulado "Kalea".
“Kalea” (calle en euskera), es la segunda parte de la trilogía del vasco Kepa Junkera sobre las canciones tradicionales vascas que se inició el año pasado con “Etxea”, un disco que llegó al número 10 en listas de ventas y que ha vendido mas de 25.000 copias hasta la fecha.
Kepa ha viajado en esta ocasión al continente americano para encontrarse y grabar con multitud de artistas que han interpretado en euskera algunas de las mas bellas canciones vascas. Desde Juanes a Lila Downs pasando por Pablo Milanés, Ximena Sariñana, León Gieco, Lito Vitale, Pedro Aznar, Susana Baca, Manuel García, Carlinhos Antunes o Patricia Sosa, artistas de Chile, Colombia, Argentina o Brasil participan en este proyecto que traspasa las barreras de un idioma ancestral.
Desde Miami, el colombiano Juanes ha manifestado: "He hablado con mi madre esta mañana antes de venir aquí y hablábamos de mis abuelos. Mi abuelo por parte de padre se llamaba Abel Aristizabal, y mi tatarabuelo Lorenzo Aristizabal. De ahí me vienen mis orígenes vascos".
"Estoy muy contento de haber participado en el proyecto porque me parece muy interesante que, gracias al lado artístico del proyecto, podamos entrar en contacto otra vez. Cantar en otro idioma es raro, extraño, pero lo hemos logrado", expresó.
"Kalea" contiene 24 canciones en un doble CD y se publicará en un formato de lujo que incluye un extenso libreto con textos, comentarios de cada canción y letras en euskera y castellano. Se se pondrá a la venta el 24 de noviembre.
"Son canciones tradicionales del país vasco que siempre me han gustado y quería compartirlas con mucha gente", explicó Kepa Junkera, considerado como el maestro de la trikitixa (acordeón diatónico vasco).
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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