Chango Spasiuk recorrerá las piezas compuestas para filmes, obras teatrales y proyectos documentales, las que forman parte de su último disco.
Télam - El acordeonista argentino Chango Spasiuk vuelve a presentar este viernes, a las 21, en territorio porteño, el espectáculo Otras músicas, que lo llevó de gira por distintos puntos de Europa a lo largo de noviembre, en el ND Teatro, ubicado en Paraguay 918, de Buenos Aires.
Se trata de la segunda función prevista por el músico, quien ofreció su primer concierto en esa sala con localidades agotadas a fines de octubre pasado.
Otras músicas es un disco que recorre piezas compuestas por Spasiuk para filmes, obras teatrales y proyectos documentales.
En ese sentido, el trabajo incluye las composiciones realizadas para películas de Ana Katz, como Los Marziano; de Pablo Trapero, en el caso de Carancho; y de Paula Siero, para El agua del fin del mundo, entre otras.
También están presentes las obras realizadas para el programa de documentales Pequeños universos, que el músico condujo por la señal Encuentro, además de una versión del clásico Seguir viviendo sin tu amor, de Luis Alberto Spinetta.
Además de haber sido presentado en Europa, Otras músicas también recorrió parte del país, con shows en Córdoba, Neuquén y Rosario.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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