El músico argentino Marcelino Azaguate aboga hoy con su arte y sus acciones por la preservación de uno de los pueblos originarios de su país y al cual pertenece la comunidad huarpe.

PL - Hasta la Casa de las Américas llegó el músico argentino Marcelino Azaguate, acompañado de la realizadora Laura Piastrellini para mostrar al público cubano el documental Huarpes en su propia voz, proyectado la víspera por primera vez aquí.
La riqueza cultural de ese pueblo, su cosmovisión y los problemas que enfrentan para defender su identidad son algunos de los asunto abordados en el filme
"Cuando era niño y llegábamos a la primaria nos enseñaban que estas culturas habían desaparecido. Sin embargo, cuando regresábamos a la casa éramos huarpes. En la escuela no existíamos, en la casa sí", recordó.
Durante mucho tiempo, la música originaria fue prohibida, al igual que la religión, y los europeos calificaron su arte como artesanía y a sus lenguas de dialectos, denunció.
Aunque gracias al reconocimiento constitucional de los pueblos nativos se han dado pasos de avance en ese sentido, todavía el proceso es largo, apuntó Azaguate.
Según reportes del sitio digital de Casa de las Américas, el documental Huarpes en su propia voz recrea en 15 minutos una parte de la vida de esa comunidad y lo hace desde la perspectiva de sus integrantes.
De acuerdo con la realizadora Laura Piastrellini, el material audiovisual está pensado para exhibirse en las escuelas primarias y contribuir así a la difusión de esa cultura.
"El sistema educacional argentino se encarga de enseñarnos que los pueblos originarios pertenecen al pasado, pero yo tuve la suerte de encontrarme con esta familia huarpe y plasmar cómo viven estas personas en las zonas más alejadas de las ciudades", detalló.
La mayoría del pueblo huarpe se agrupa en torno a las semidesérticas lagunas de Guanacache, ubicadas al noreste de la provincia de Mendoza, en Argentina.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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