Bolivia celebra hoy el Día Nacional del Charango en homenaje a Mauro Núñez Cáceres, artífice de ese instrumento de cuerdas producido a partir del caparazón de un armadillo llamado quirquincho.
![]() Mauro Núñez Cáceres.
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PL - Con vistas a potenciar la difusión y el reconocimiento del charango, varias entidades entregaron este sábado un proyecto de ley que busca la promoción del instrumento como patrimonio cultural de la nación altiplánica.
La Sociedad Boliviana del Charango, la Fundación Cultural Charango Boliviano y la Federación Nacional de Artistas en música originaria rubricaron la petición.
Posteriormente, el documento fue entregado al diputado Víctor Quispe Santander, de la comisión de Pueblos Indígenas y Originarios Culturas e Interculturalidad de la Cámara de Diputados.
De acuerdo con Eliodoro Nina, presidente de la Sociedad Boliviana del Charango (SBC) en La Paz, garantizar la defensa y revalorizar el uso del instrumento es obligación de todos los bolivianos para dignificar su valor histórico-cultural.
Fundada hace cuatro décadas, la SBC nació por iniciativa de los charanguistas William Centellas y Abdón Cameo, entre otros.
Bolivia cuenta hoy con plazas y monumentos en homenaje al instrumento, como los ubicados en la zona de Villa Tunari, en la ciudad de El Alto, y en la plaza principal de Potosí, en el sur del país.
Además, La Paz tiene una orquesta de charangos conformada por niños, jóvenes, adultos y maestros.
A nivel internacional, los amantes y defensores de este instrumento también rinden homenaje al Charango cada 6 de abril.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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