Desde que su voz melódica, suave y segura conquistó las redes sociales, Sara Curruchich se convirtió en el altavoz de las reivindicaciones indígenas en Guatemala y hoy busca seguir por este camino con el lanzamiento de un nuevo sencillo en honor a las víctimas del conflicto armado interno (1960-1996).

EFE - La joven artista guatemalteca Sara Curruchich, nacida en San Juan Comalapa en 1993, presentó este miércoles Ralk’wal Ulew —Hijos e Hijas de la Tierra—, un tema inspirado en "la vida y la muerte", que se refiere "a la memoria de los trascendidos, de su historia, sus pueblos, mujeres y hombres".
Así describió el tema su autora, de etnia kakchiquel, quien dijo a Efe que es una "remembranza hecha de letras y sonidos" para conmemorar a todas aquellas "semillas y raíces fuertes" que trabajan y trabajaron por la Justicia, la memoria, la equidad y la transparencia.
"También es el preludio del lanzamiento del disco que se está preparando con artistas guatemaltecos y extranjeros", abundó, y mostró su deseo de que pueda estar listo el próximo mes de junio.
La canción forma parte integral del documental 500 años, dirigido por la cineasta Pamela Yates y cuyo estreno se producirá el 24 de este mes en el Sundance Film Festival, uno de los festivales de cine más importantes de Estados Unidos.
Precisamente Yates expresó su "placer" por colaborar con una artista tan profesional como Sara, con quien espera seguir trabajando en otros proyectos.
Para dar a conocer este tema y también este documental, en el marco de una gira denominada la Saga de la Resistencia, Sara se presentará el próximo mes de marzo en Londres en un concierto que espera que tenga réplicas en otros países de Europa y en Estados Unidos, aunque por el momento no hay fechas fijas.
Cuando el 29 de diciembre de 1996 Guatemala firmó la paz, la sociedad anhelaba el fin de la guerra, que la Justicia hiciera su trabajo y que la discriminación acabase, pero dos décadas después persisten el olvido, la represión y la violencia.
Precisamente Sara intenta poner voz a esa resistencia indígena y a las problemáticas que sufren aún en la actualidad, como el racismo, la discriminación, el despojo de tierras o la violencia, que "enferman" al país centroamericano.
En el conflicto armado interno, que provocó más de 250.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, hubo genocidio y se perpetraron unas 669 matanzas, en su mayoría a indígenas y campesinos, que aún siguen buscando Justicia.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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