El próximo 14 de noviembre, a las 7:00 p.m., en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (Edificio de Arte Cubano), el trovador cubano Ángel Quintero ofrecerá un concierto titulado Vidas sencillas.
Mañana sábado 14 de noviembre, Ángel Quintero presentará su espectáculo Vidas sencillas, ocasión propicia para realizar varios estrenos entre los que se encuentran “Marabú”, “Gallo pinto”, “Vidas sencillas”, “Guasaza del río manso” y un fragmento del área de la ópera-trova del “Pequeño príncipe”, concebida especialmente para este recital.
Quintero, quien en esta ocasión tiene como invitado al también trovador Ray Fernández y a la joven la cantante lírica Deborah Pino, se acompañará de Juan Carlos Abat (bajo), Yasek Pérez (percusión) y Elianny Gato (flauta), músicos con los que habitualmente trabaja.
Con Vidas sencillas este compositor, guitarrista y trovador —que se ha caracterizado por fusionar ritmos y poseer una peculiar manera de abordar el son— se ha propuesto poner acentos en asuntos puntuales que caracterizan la realidad cubana contemporánea en la que esta inmerso el hombre y que son, también, preocupaciones extendidas a nivel planetario.
Ángel Quintero se ha presentado en escenarios de Guatemala, El Salvador, Honduras, Bolivia, Ecuador, Argentina, México, Estados Unidos, España, Francia, Bélgica, Inglaterra, Alemania, Rusia, Turquía, Grecia, Irán y Egipto, entre otros países.
La discografía de Ángel Quintero está recogida en seis volúmenes. “Alma y Voluntad” (EGREM 1986), “Yo sacaré lo que en el pecho tengo” (Bonafina-Records, Guatemala 1993), “Soy un Paisano” (Sello-EGREM 2000), “Mirando tu foto” (EGREM 2001) “Soy un Paisano” (En Vivo-Centro Pablo de La Torriente Brau 2002) y “El Paisano (EGREM 2008).

Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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