El riojano y el grupo jujeño deleitaron a los más de 6.500 espectadores que se dieron cita en la noche del lunes en la Plaza Próspero Molina, en el marco de la tercera jornada del 57mo. Festival Nacional de Folclore de Cosquín.
![]() Sergio Galleguillo.
© Foto Dani | Aquí Cosquín
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Télam - El ritmo del carnaval lo pusieron Los Tekis con sus clásicos temas y reversiones de rock nacional que convocaron a la fiesta plena para la tercera luna coscoína, y así el público se encendió para desatar la tradicional fiesta que generan los músicos jujeños.
Luego vino Galleguillo, cerca de las 3, para darle cierre a otra noche exitosa, comenzando su actuación con el tema Con una lágrima en el corazón y siguió con Pensando en ti, además contó con la presencia en el escenario de ‘Los Olivareños’, que no figuraban en la grilla oficial, y ahí comenzó la tradicional Chaya.
El músico riojano, tras su actuación dijo en conferencia de prensa: "Sigo con la imagen del no creérmela, de llegar a Cosquín con respeto, admirar a todas las personas que llegan acá, porque la gente que viene se sacrifica mucho, y eso es Cosquín, y ese es el folclore".
Pasaron anoche además por el escenario Atahualpa Yupanqui, el Ballet Esencia de mi Pueblo, el Ballet José Hernández, Milena Salamanca, Lucrecia Rodrigo, Mariano Luque, dúo Nuevo Cuyo y Brisas del Norte.
Esta noche es el turno de Abel Pintos, Fabricio Rodríguez, Claudia Pirán, Los 4 de Córdoba y Los Guaraníes, entre otros, para una jornada en la que ya se vendieron más del 70% de las entradas.
Tras la publicación del disco Tinc una casa al mar, Joan Isaac vuelve a editar un nuevo trabajo: Azimut, en el que se encuentra acompañado por el músico y compositor Eduard Iniesta. Durante 2023 fue publicada una recopilación antológica de la obra del artista, compuesta por veinticinco cedés, como parte de la conmemoración de sus cincuenta años de oficio y 70 de vida, que culminó con un gran concierto en El Palau de la Música catalana y la edición de Joan Isaac al Palau en 2024. Azimut es su más reciente creación, una obra protagonizada por unos textos profundamente poéticos, vestidos fundamentalmente por voz y cuerdas.
Hay discos que no necesitan levantar la voz. Azimut es uno de ellos. Joan Isaac presenta un trabajo hecho desde la contención, desde ese lugar donde la canción deja de ser ornamento para convertirse en algo casi necesario. Un disco minimalista, preciosista, trabajado con una delicadeza profundamente orgánica. Como todo en Isaac, un acto de fe.

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