Andrés Suárez lanza hoy El corazón me arde, primer single de adelanto del que pronto se convertirá en su séptimo álbum. Entre guitarras eléctricas y más roquero que nunca, el cantautor cierra así la etapa que inició con Mi pequeña historia y abre una totalmente nueva, que dentro dos meses tendrá su hito fundamental: la publicación de Desde una ventana, el trabajo más vitalista, alegre y expansivo de su carrera.
El corazón me arde, primer single del que será el séptimo álbum de Andrés Suárez, es un tema enérgico con tratamiento de auténtico rock, una canción que deja atrás antiguas melancolías y el aire introspectivo de su anterior disco y que llega como aperitivo no solo de su nuevo álbum, sino también de una gira que se vislumbra especialmente poderosa.
La producción del álbum corrió a cargo del argentino Adrián Schinoff, con Andrés Litwin y Suárez como coproductores y con las mezclas de Bori Alarcón y Jordi Solé. Entre todos ellos dieron forma a esta especie de rompecabezas de piezas dispares que, ensamblado, reflejará mejor que ningún otro trabajo la personalidad del artista gallego.
Para grabarlo, Andrés se fue con los músicos de su gira a los estudios Music Lan de Girona. Tocando todos a la vez, como en los directos, hicieron las tomas que se convertirán en las 14 canciones más un bonus-track de Desde una ventana, un título que habla de la indiscutible apertura al mundo del cantautor gallego.
Desde una ventana es un álbum cocinado a fuego lento, en el que Andrés ha trabajado durante seis meses, y en el que además de rock se puede encontrar folk e incluso fado. "Lo escucho y suena a mí", resume el artista, que confiesa que durante su grabación jamás tuvo la sensación de estar trabajando en un estudio. "Era como tocar en directo. Me parecía estar en Libertad 8", afirma, en referencia al pequeño club de Madrid donde comenzó a ganar popularidad tras dar el salto desde Galicia a la capital de España.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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