El músico cubano José María Vitier y su grupo regalaron una noche excepcional a la ciudad francesa de Enghien-les-Bains, con un concierto cargado de virtuosismo, interpretaciones magistrales y emociones a flor de piel, publica Prensa Latina.

ACN - Bajo la dirección artística de Silvia Rodríguez Rivero, el espectáculo protagonizado por José María Vitier conquistó a un muy numeroso público que en reiteradas ocasiones irrumpió en cerrados aplausos, como muestra inequívoca de un profundo respeto y admiración.
El multipremiado intérprete y compositor cubano estuvo acompañado de las actuaciones brillantes de la soprano Bárbara Llanes y los percusionistas Abel Acosta y Otto Santana.
Durante el concierto, que puso fin a la Semana de la cultura cubana en Francia, Vitier tocó algunas de sus obras más emblemáticas como Preludio de Sofía, que forma parte de la banda sonora compuesta para la película El siglo de las luces, basada en la novela homónima del escritor Alejo Carpentier.
Tal como subrayó el artista, interpretar el tema aquí lleva implícita una significación especial, pues el argumento del filme guarda estrecha relación con un hecho que marcó para siempre la historia de esta nación europea: la Revolución francesa.
De la música compuesta para cine también tocó la melodía de Fresa y Chocolate, una de las películas cubanas más trascendentes y considerada obra maestra de la cinematografía latinoamericana.
En el concierto sobresalieron interpretaciones como Quirino con su tres, exponente de la picaresca típica cubana, y Tus ojos claros, emotiva canción dedicada a un amor de toda la vida.
Un momento especial llegó con la composición Ritual, cuya fuerza expresiva estuvo certeramente complementada con un video de animación digital de la autoría de Adrián Vitier, material que recreó con peculiar tino las obras pictóricas de Silvia Rodríguez Rivero.
Para el cierre del concierto se reservó el Ave María por Cuba, una obra que, a decir de su autor, refleja las diversas maneras en que los cubanos son capaces de expresar su fe.
Antes de comenzar el tema, Vitier lo dedicó especialmente a Cuca Rivero, fallecida hace pocos días en La Habana y quien es recordada como "la profesora invisible", gracias a sus lecciones de música trasmitidas por radio durante décadas para todos los niños de la nación caribeña.
La también llamada Oración por Cuba, con su melodía sincrética que une principalmente las tradiciones española y africana, proporcionó instantes de elevado dramatismo y emoción para un cierre preciso en un espectáculo memorable.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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