Burruezo lanza hoy Dervishes & Troubadours, un disco profundo, misterioso, de una poesía insondable que contrapone la música sufí de los dervishes con la de los trovadores medievales.
Burruezo es el nombre artístico de Pedro A. Burruezo, uno de los artistas catalanes más singulares, sólidos y transversales. Fundador de Claustrofobia en los 80, pionero de mil tendencias, a partir de los 2000 le da un giro de 180 grados a su carrera y a su vida.
Ahora presenta Dervishes & Troubadours (Satélite K, 2017), un disco singular y embriagador en el que se lanza a la exploración de músicas antiguas, sufíes, medievales, moriscas, sefardíes...
El nuevo trabajo de Burruezo conjuga dos discos en uno. Por un lado, la música contemporánea inspirada en el sufismo, con aromas moriscas, con piezas cantadas por Burruezo en árabe y castellano, con instrumentos árabes, de un profundo mensaje espiritual (Dervishes: Burruezo & Nur Camerata Wafir S. Gibril).
Por otra parte, la música inspirada en las piezas de trovadores, la música sefardí, los aromas medievales, con un aire innovador en letras y armonías, cantado en catalán y en ladino, principalmente, por Maia Kanaan, brazo derecho de Burruezo en los últimos años y también una gran violista (Troubadours: Burruezo & Medievalaia Camerata. Canta Maia Kanaan).
El disco queda sentenciado con una pieza inspirada y enigmática en italiano, Hesiquia (Cantata dell’eremita), que Burruezo ha interpretado junto con la Orquesta Vozes, formada por jóvenes en riesgo de exclusión de barrios desfavorecidos de Barcelona; con arreglos de Iván Lorenzana y la dirección, de Pablo González.
Dervishes & Troubadours tiene un par de guiños a piezas "claustrofóbicas" enfocadas hoy desde una perspectiva sufí. Burruezo sentencia: "El no haber disfrutado nunca de una popularidad como sí les ha ocurrido a otros artistas de mi generación me ha permitido seguir experimentando y buscando hasta dar con mi propia voz de una forma completamente ajena al mercado. Es más, perder antiguos fans, de vez en cuando, es muy sano. A nadie debería extrañarle que yo diga que hacer música espiritual y contemporánea es completamente compatible y necesario".
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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