El cantautor español Andrés Suárez celebró hoy el amor y respeto que México, y por extensión América Latina, siente hacia los cantautores y el "poder de la palabra", un hecho que le anima a seguir tocando en ese lado del mundo a pesar de su apretada agenda en su tierra natal.
![]() Andrés Suárez.
© Xavier Pintanel
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EFE - "El corazón de América Latina, o el corazón de los que queremos la palabra, está aquí", dijo Andrés Suárez en entrevista con Efe en la Ciudad de México, donde se encuentra promocionando Desde una ventana, su séptimo disco.
El gallego Suárez, de 34 años, ha tocado en dos salas de México —en Guadalajara y en la capital— en la última semana, en la que supone su novena visita al país latinoamericano.
"Es un error muy grave dejar que pase un año y medio o dos sin venir a esta ciudad. En este país tienes que estar porque hay una oferta cultural increíble y te tienen que ver, palpar, abrazar y escucharte", consideró.
Dijo que estos recientes espectáculos le han servido para calentar los ánimos de cara al concierto que realizará el 9 de noviembre en el Lunario del Auditorio Nacional de la Ciudad de México, para el que ya tiene las entradas casi agotadas.
Actuará por primera vez en México con su banda y aseguró que ya está preparando invitados y otras sorpresas.
"Estoy aquí y tengo muchas ganas de México", sentenció.
Los motivos que esgrimió, a lo largo de la entrevista y en una rueda de prensa previa, fue el gran amor que se profesa en el país latinoamericano por la palabra.
"Creo que tenemos el deber de mirar y cuidar la palabra cantada, escrita o narrada. (En México) creo que todavía encuentro esta devoción. Más allá de lo que suene en la radio y la tele, encuentro respeto. No digo que en mi país no suceda, sino que por desgracia sucede menos", remarcó.
En este sentido, dijo que México tiene mucha "memoria", y por ello el respeto hacia la música de cantautor o la trova "va para largo", con referentes españoles como Joaquín Sabina o Joan Manuel Serrat, que son considerados "verdaderos dioses".
Por su estilo musical y letras impregnadas de romanticismo, Suárez ve posibilidades de éxito, o de agradar —matizó con humildad—, en América Latina.
Ha tocado en Argentina, Uruguay y Cuba, y visita el subcontinente siempre que tiene diez o 15 días libres en su apretada agenda de conciertos en España.
"Ahora estoy muy centrado en la gira española, que empieza el 22 de septiembre y son 45-50 conciertos ya cerrados en gira teatral. Y espero terminar en el Palacio de Deportes de Madrid", señaló.
El corazón me arde fue el primer adelanto de su último disco y es una canción de rock vitalista, que se aleja de sus habituales composiciones, de cariz melancólico.
"Ya no le hago canciones a mi ex, le dediqué tres discos", explicó ante la prensa.
Este último disco es más positivo, con menos desamor, y esto también le ha valido críticas en España, acostumbrados al Suárez más despechado.
Sin desamor, es inevitable preguntarle si teme perder la inspiración, motor de tantas y tantas composiciones.
"Las canciones que más me gustan, de entre las mías, son las que escribo del tirón, sin tachar nada y mojando el papel que escribía con lágrimas, porque son de verdad, estaba completamente destrozado", reconoció Andrés Suárez.
Tras esta frase que rememora su esencia más nostálgica se atreve a bromear: "Trataré de encontrar en este momento de felicidad, porque estoy realmente bien, algún claroscuro".
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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