El músico ecuatoriano Max Berrú, uno de los fundadores del Inti-Illimani está pasando hoy por un complicado momento de salud, por lo que amigos y compañeros de oficio como Inti-Illimani, Illapu y Pancho Villa, entre otros, han organizado un concierto al que han llamado Max nos une en la mitad del mundo con el fin de recaudar fondos para financiar su tratamiento.
Este viernes 8 de septiembre a las 19:30 en el Teatro Municipal de Ñuñoa, ex cine California, ubicado en Irarrázaval 1564, artistas y amigos de Max Berrú ofrecerán el concierto Max nos une en la mitad del mundo con el fin de recaudar fondos para el tratamiento médico del músico ecuatoriano afincado en Chile desde 1962 y que padece un tipo de cáncer de la médula ósea llamado mieloma múltiple. Inti-Illimani, Illapu, Pancho Villa, Joaquín Figueroa, Leo Rojas, Tobalaba-Marka, entre otros, ya ha confirmado su presencia.
Max Berrú Carrión (Cariamanga, Ecuador 1942) llegó a Chile para el Mundial de Fútbol de 1962 como jugador profesional en su país y se quedó a estudiar Ingeniería Mecánica en la Universidad Técnica del Estado. En 1967 fundó junto a otros estudiantes el grupo Inti-Illimani, grupo en el que permaneció hasta 1997 y del que se despidió con un emotivo concierto en el Teatro Caupolicán de Santiago. Con el Inti, Max vivió y sufrió el exilio desde 1973 hasta 1988, fecha en la que el grupo regresó a Chile.
El 2004 editó un disco como solista al que llamó Íntimo, en el que participaron 27 músicos y el 2011 presentó la continuación de su trabajo musical en el disco Cantando como yo canto, ÍNTImo 2, estableciendo una continuidad con su trabajo anterior. Canciones latinoamericanas y varios invitados acudieron a ese disco, que hoy es otra de las bases de su permanente actividad en vivo, que desarrolla con su propio conjunto "Max Berrú y Los Insobornables".
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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