Fosc, cançons per veure-hi clar (Oscuro, canciones para ver claro Temps Record 2017) es el título del segundo álbum de la cantante y cantautora catalana Anaïs Vila, creado entre las ciudades de Liverpool y Barcelona.
Fosc, cançons per veure-hi clar, el nuevo disco Anaïs Vila, incluye 12 temas, 6 en catalán y 6 en inglés, y da un paso adelante con respecto a la sonoridad y la instrumentación de los temas.
Vila deja atrás la vertiente más acústica de su primer trabajo Entre els dits (Entre los dedos, Temps Record 2015) y apuesta por un disco de pop de autor, con toques de soul y con claras influencias de la música anglosajona del momento.
El amor, la soledad, la añoranza y la duda son los temas principales de las canciones de Fosc, un disco bilingüe que comienza con los temas más oscuros y que, poco a poco, se va iluminando.
Este nuevo disco mantiene la esencia creativa del primero, con canciones salidas de la necesidad de expresar sentimientos, sensaciones y experiencias vividas, pero da un paso adelante en el tratamiento del sonido, las texturas y la producción global del proyecto.
Grabado en Medusa Estudio Barcelona durante el mes de julio de 2017, Anaïs Vila cuenta con la producción de Roger Rodés (Macaco, Manu Guix...) y los arreglos y la coproducción de Pep Soler. Masterizado en Liverpool por el técnico y productor Tony Draper, Vila disfruta de colaboraciones especiales como la de la pianista y compositora Clara Peya, al piano de Em perdo (Bonus track); la voz del jovencísimo cantautor inglés John Farrington a But we are still here, y las voces de las cantantes Violeta Batista y Raquel Herreros en De mi.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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