La exposición fotográfica Gira por los barrios, del cantautor Silvio Rodríguez, quedó inaugurada hoy en la sede parisina de Unesco para mostrar una faceta poco conocida del artista, considerado uno de los grandes exponentes de la cultura cubana.

Así lo destacó la embajadora de Cuba en esa organización de Naciones Unidas, Dulce Buergo, quien sostuvo que la muestra refleja "el compromiso más sincero del artista con la humanidad, la justicia social, el amor, la amistad... el compromiso más sincero con su pueblo".
De acuerdo con la representante diplomática, "el valor incalculable de la cultura para el mejoramiento humano, principio que encarna en lo más hondo esta organización, está presente claramente en la exposición".
La exhibición, organizada por la misión cubana en Unesco, la Sociedad General de Autores y Editores de España y la productora Ojalá, incluye 36 instantáneas tomadas por el propio Silvio Rodríguez durante su gira por los barrios más humildes de La Habana, en la cual está inmerso desde hace siete años con 87 conciertos ofrecidos.
En el concurrido acto de inauguración estuvo presente el jefe del gabinete de la dirección general de la Unesco, Edouard Matoko, quien resaltó la trascendencia de Silvio Rodríguez como representante de la cultura de la nación caribeña.

"Esta exposición nos muestra que no hay límites para su expresión y creatividad artística", subrayó, y sostuvo que la Unesco se complace en tener a Silvio como uno de sus artistas por la paz.
Las imágenes y los conciertos expresan "la solidaridad, gratitud y dignidad humana, valores que nosotros en la Unesco defendemos", aseveró.
Al intervenir en la ceremonia de inauguración, Rodríguez declaró que "siempre he sido un hombre de cultura, fui un niño de la cultura, y eso no es un mérito en un país como Cuba".
De acuerdo con el reconocido cantautor, la nación caribeña "es un país generador constantemente de la cultura (...), que no es solo la poesía, la música, la fotografía, y todas las expresiones de las bellas artes, es además el idioma, la forma de relacionarse los seres humanos, las costumbres que se arraigan en los pueblos, y las costumbres que se rompen también".

"Yo he tenido el privilegio —continuó— de vivir en una isla donde todo eso ha ocurrido, ya éramos una cultura y me tocó vivir tiempos de continuidad y a la vez de ruptura, de ahí salen mis canciones, mis reflexiones, mi actitud ciudadana, y de ahí salen mis fotos".
Refiriéndose a su Gira por los barrios, Silvio explicó que "lo tenemos todo filmado, todos los conciertos, y sabes por qué, porque alguien me dijo: fílmalo todo, no dejes nada sin filmar. Me lo dijo una persona que sabía muchísimo, una persona que se llama Fidel Castro".
Según explicó, todas las presentaciones están grabadas y ello permitirá realizar próximamente un programa televisivo sobre el tema para mostrar las interpretaciones de Silvio, pero también las actuaciones de muchos otros artistas que se han unido al proyecto.
"Eso permitirá mostrar la variedad estilística, todos los tipos de música y expresiones que hay en nuestro país, y que sin darnos cuenta hemos ido recogiendo gracias a que un día una persona nos dijo: fílmenlo todo", contó.

Rodríguez también comentó lo enriquecedora que ha sido para él la experiencia de ofrecer los conciertos en los barrios.
"Uno empieza a hacer estas cosas pensando que va a aportar, a dar algo, y acaba reconociendo que quien recibe más es uno mismo, es la verdad. Uno recibe porque cada encuentro con la gente es una experiencia nueva, todo el mundo tiene mucho que contar", sostuvo.
La muestra fotográfica estará abierta hasta el viernes para mostrar una nueva faceta de un creador que fue nombrado artista de Unesco por la paz.

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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