La música que se produce hoy en día para el público juvenil "es efímera porque se hace para bailar, brincar o saltar", afirmó el jueves el cantautor argentino Alberto Cortez.
AP - “Los chicos de hoy no tienen un tipo de música definida, adoran un día a Dios y mañana adoran al diablo, y digo esto desde el punto de vista musical", manifestó Alberto Cortez en un encuentro con periodistas.
Según su criterio, la música actual responde a la necesidad de sus actores de "participar en una sociedad que según ellos les cierra las puertas, y de ahí es que salen todos esos ritmos que hoy en día se sienten como una expresión musical".
El intérprete de "Castillos en el aire" se encuentra en Santo Domingo para cantar el viernes y el sábado en el Teatro Nacional Eduardo Brito, donde concluirá la gira que lo llevó por Latinoamérica.
"Como el primer día", "En un rincón del alma", "Cuando un amigo se va", "Mi árbol y yo", "Te llegará una rosa" y "El abuelo" forman parte del amplio repertorio que interpretará en su concierto denominado "Íntimo".
Cortez, de 69 años, aclaró que no está en contra de los cambios musicales, pero recomendó a los jóvenes mirar los libros "y no sentarse a tomar una guitarra" y ponerse a cantar.
"Los que somos profesionales de la música sabemos que esos cambios musicales son complejos, que si no están bien sustentados se derrumban, se caen y desaparecen", manifestó.
En otros temas, Cortez también descartó que esté realizando la última gira porque la palabra retiro no existe en su vida y saldrá del escenario "cuando me saquen con los pies por delante" porque es cantando que logra la felicidad plena.
Sin embargo, admitió que el ritmo de sus presentaciones bajará de ahora en adelante porque sus 50 años de trayectoria artística empiezan a pesarle.
El Cancionero y Discografía de Violeta Parra, impulsado por cancioneros.com, continúa siendo una de las investigaciones documentales más importantes dedicadas a la universal artista chilena. Cuatro años de investigación permitieron recuperar 520 canciones, reconstruir su discografía, corregir numerosos errores históricos y fijar datos fundamentales sobre una de las figuras esenciales de la música latinoamericana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.

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