| Viernes 2 de marzo Harlem Jazz Club (Barcelona) / 20h / 9-12€ Arbres, mars, desconcerts Concierto especial | ![]() |
La cantautora vallesana presenta un segundo poemario, Arbres, mars, desconcerts (Árboles, mares, desconciertos, Libros del Siglo, 2018), en un recital junto a Caïm Riba.

Ivette Nadal acaba lanzar su último poemario Arbres, mars, desconcerts (Árboles, mares, desconciertos, Libros del Siglo, 2018), que presentará con músicas y arreglos de Caïm Riba. En este nuevo formato, Caïm también acompañará al artista para hacer una revisión de sus otros cuatro discos.
Ivette Nadal canta y recita con una voz personal, contundente y profunda, se mueve por unos territorios expresivos y una formalidad algo lejanos de los cánones habituales, asemejándose más a la clase de creadoras anglosajonas fuertes y poderosas.
En esta edición del BarnaSants presenta de la mano de Caïm Riba —hijo de Pau Riba y, por tanto, biznieto de los poetas Carles Riba y Clementina Arderiu— unos nuevos arreglos con un sonido cosmopolita, haciendo una revisión de sus cuatro discos integrando la poesía y las letras de las canciones y, de alguna manera, dejando la pregunta en el aire de ¿qué es más poético, el poema o la letra de la canción? Y ¿qué tiene más música, el poema o la canción?
Ivette Nadal ya vinculó música y poesía a su primer libro de poemas, Camí privat (Camino privado, 2009), inspirado en el disco Guerres dolcíssimes (Guerras dulcísimas, AE-RHRN 2007). Ahora el imaginario parte del último disco, Tornar a mare (Volver a madre, AE-RHRN, 2015) con el segundo poemario Arbres, mars, desconcerts.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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