La tríada de Carlos Beltran, Namina y la actriz Lali Barenys ofrecen un espectáculo para reivindicar la cultura como arma de construcción masiva.
![]() Maleïdes les guerres (I aquell qui les va fer)
© Oriol Riart
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Maleïdes les guerres (i aquell qui les va fer) [Malditas las guerras (y quien las hizo)] es un espectáculo que reivindica, a través de la música y la voz, la cultura como arma de construcción masiva. Carles Beltran, Namina y Lali Barenys ponen en valor el arsenal propio del artista: las palabras, la música, la poesía, el canto y su poder de revuelta Lo hacen convencidos de que la creatividad, la información y el conocimiento nos han de ayudar a rebelarnos contra la barbarie, la manipulación y la mentira.
Una propuesta más actual que nunca que, en definitiva, denuncia las guerras en todas sus formas y aspectos y sus consecuencias (exilios, muertes, refugiados, represiones). Así, el exilio y los refugiados toman la palabra y la música para recordarnos que es ahora y aquí, siempre y en todas partes, que somos nosotros los protagonistas y que solo luchar nos hace vivos y libres.
En escena participa el músico Carles Beltran, compositor de la música que acompañará a los poemas y las adaptaciones de las canciones, combinando guitarra y piano, con su estilo particular y generoso. La cantante catalanobrasilera Namina, cantará con su voz fascinante y singular, aportando emoción, verdad y compromiso. Por último, la actriz Lali Barenys, autora del guion, que enlaza y dice con pasión, fragilidad y contundencia textos y poemas.
En contra de la violencia, los tres artistas se rebelan con canciones y poemas de Ovidi Montllor, Bob Dylan, Silvio Rodríguez, Pere Quart, Arthur Rimbaud, WH Auden o Vicent Andrés Estellés.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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