Razón tiene el cantautor Silvio Rodríguez cuando, en misiva enviada a los integrantes del trío villaclareño que acaba de cumplir su primera década de vida, afirmó que "Trovarroco aporta una sonoridad singular, elegante, al universo de la música cubana".
Por Freddy Pérez Cabrera para Granma
Y es que, como dijera el trovador Lázaro García, quien participó junto a Vicente Feliú, Vionaika Martínez y Mayelín Pérez en el concierto homenaje a los afamados artistas, efectuado en el Teatro La Caridad, ellos tienen la virtud de convertir en maravilla todo lo que tocan con sus manos.
Públicos tan disímiles como los de Canadá, Alemania, México, Chile, Austria, España y Argentina, entre otros, no han escatimado elogios a la forma de hacer música de Rachid López, el director y guitarrista; Maikel Elizarde, tresero y César Bacaró, quien toca el contrabajo.
"El secreto está en mantener las esencias, el respeto por la cubanía y nuestras tradiciones, así tú puedes escuchar un tema del Barroco o el Renacimiento europeo; sin embargo, sabes que detrás de eso está lo mejor de la música cubana, desde Matamoros, Cuní o Compay Segundo, por solo citar algunos nombres", asegura el director de Trovarroco.
La premisa del grupo en estos diez años ha sido "toca más, quien más toca, y mientras más se haga mejor salen las cosas", de esta manera no pasa un día en que no estén pensando en nuevos proyectos, de donde nacieron Maikel Cuarteto y Cuba Añejo Son, dos agrupaciones que, lejos de debilitar al trío, los fortalece, al decir del guitarrista.
Sobre el significado de Silvio en la carrera del grupo, el pequeño Rachid expresa que, aunque él diga que nosotros nos ganamos los aplausos por nosotros mismos, es innegable que acompañar a este paradigma de la trova cubana en los últimos seis años nos ha fortalecido, porque ha exigido superarnos a fin de estar a su altura.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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