El destacado compositor, arreglista y director orquestal cubano Tony Taño, quien durante la segunda mitad del siglo pasado dejó su impronta en numerosas grabaciones, conciertos y espectáculos musicales, falleció en La Habana próximo a cumplir 80 años de edad.
ACN - De acuerdo con la información publicada hoy en el periódico Granma, el nombre de Tony Taño muchos lo asocian un tema suyo, de fácil pegada y simple factura, que hizo época, La batea, popularizado a finales de los 60 por los Hermanos Bravo.
Esa tonada de aires carnavalescos, en la que se advertía por detrás la célula rítmica del cha cha chá, saltó muy pronto a la arena internacional por un costado imprevisto para su autor, cuando en 1971 el conjunto chileno Quilapayún la versionó para la campaña política por la Unidad Popular de Salvador Allende.
Pero a Tony, natural de Caimito, localidad hoy perteneciente a la provincia Artemisa, habrá que recordarlo también por la multiplicidad de su labor en el panorama musical cubano.
Se formó como trompetista pero muy pronto estudió disciplinas con reconocidos maestros (Félix Guerrero, Serafín Pro, Manuel Duchesne Cuzán, Carlos Fariñas, Dolores Torres) que lo llevaron a la dirección y los arreglos instrumentales.
Fue el primer director a quien Alfonso Arau confió el podio de la orquesta del Teatro Musical de La Habana en 1962 y asumió la conducción de los espectáculos que dieron a conocer la nueva realidad cubana en el Olympia, de París, y la Expo Universal de Montreal en los años 60.
Representó a Cuba en los más importantes certámenes de la canción en los países del campo socialista y dirigió las orquestas en las dos ediciones iniciales del Festival de Varadero.
Trabajó con frecuencia para la radio y la televisión y lideró diversas agrupaciones en los estudios de la Egrem, sello que cuenta en su catálogo con el disco donde acompañó a la vedete afronorteamericana Josephine Baker y fue un activo defensor del derecho de autor de los compositores cubanos en foros internacionales.
A mediados de los años 90, durante una larga estancia en México, colaboró en conciertos del tenor Fernando de la Mora y resultó designado para la dirección musical del espectáculo que llevó ese país a la Expo Universal de Hannover.
No debe obviarse su presencia indeleble en el cine cubano, para el cual escribió las bandas sonoras de Manuela (1966), de Humberto Solás; El huésped (1967), de Eduardo Manet, De tal Pedro tal astilla (1987) y Vals de La Habana Vieja (1988), ambas de Luis Felipe Bernaza y en las que sumó a su hijo Aneiro Taño.
Pero la joya de la corona, refiere Granma, fue y seguirá siendo Un día en el solar (1965), de Manet, versión fílmica de una de las más originales comedias musicales cubanas que unió a Tony Taño en la composición y dirección orquestal, al novelista Lisandro Otero en el libreto y al coreógrafo Alberto Alonso en las danzas.
El cantautor catalán Joan Manuel Serrat recibirá la máxima distinción académica de la UNCUYO en marzo, en una visita de tres días que incluirá un concierto homenaje con la Orquesta Sinfónica y un encuentro abierto con el público. La resolución destaca su compromiso con la libertad, la diversidad cultural y los derechos humanos.
La cantautora siciliana Carmen Consoli cantó ayer 22 de febrero en Paral·lel 62 de Barcelona dentro del Festival BarnaSants, en un concierto de doble estreno: la presentación en Barcelona de su nuevo disco Amuri Luci (Amor Luz) y su memorable encuentro en el escenario con la Orquestra de Músiques d’Arrel de Catalunya (OMAC).

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