El miércoles 7 de marzo se realizó la ceremonia de entrega de tres obras de Violeta Parra donadas al museo por el ciudadano suizo Freddy Buache. El acto contó con las intervenciones de Heraldo Muñoz, Ministro de Relaciones Exteriores, y de Cecilia García-Huidobro, Directora del Museo Violeta Parra.
![]() Edgar Dörig, Embajador de Suiza; Cecilia García-Huidobro, Directora del Museo Violeta Parra y Heraldo Muñoz, Ministro de Relaciones Exteriores chileno.
© Museo Violeta Parra
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En la actividad, desarrollada en el Salón Orlando Letelier, el Ministro de Relaciones Exteriores chileno Heraldo Muñoz explicó: "La presente donación busca contribuir al gran anhelo de Violeta Parra —varias veces expresado en entrevistas y documentos— de estar cerca de su pueblo, lo que se resume en dos sentidos: representar el sentir popular, particularmente los oficios manuales de la mujer chilena y, por otra parte, traspasar los muros particulares de una casa en Ginebra, para transformarse en obras que se comparten, en exposición abierta a las grandes masas de público que visitarán el Museo Violeta Parra".
Cecilia García-Huidobro, Directora del museo, agradeció esta donación gestionada por la asociación Artísticamente de Suiza, y destacó la voluntad de Marie-Madeleine Brumagne, esposa de Buache, de hacer regresar estas obras regaladas por Violeta a Chile.
La historia de las obras
Marie-Madeleine Brumagne, crítica de arte y reportera freelance de la Sociedad Suiza de Radiodifusión y Televisión, conoció a Violeta Parra en 1964, en su exhibición realizada en el pabellón Marsan del Museo del Louvre de París. Un año más tarde realizó el documental Violeta Parra, Bordadora chilena. "Usted es poetisa, músico, hace arpilleras, canta… si le doy a elegir solo uno de estos medios de expresión, ¿cuál elegiría?", le preguntó Brumagne. "Yo elegiría quedarme con la gente", contestó ella, así nada más, revolviendo pintura sobre su paleta.
"De su estadía en la Suiza francesa, no me queda más que recuerdos borrosos, algunas cartas, fotos, una arpillera, dos telas que ella me dio y también una película de televisión que en esa época no interesaba a nadie por ser un tema ‘folclórico, como otros miles’", anotó Brumagne en su libro ¿Quién se acuerda de su vida? (1992), en el que dedicó un capítulo a su amiga, titulado "Violeta azul".
"Fueron muy cercanas, incluso después de que Violeta retornó a Chile —a menos de un mes de filmar el documental—, siguieron escribiéndose cartas", contó a La Tercera desde Suiza Francisco González (1962), fundador de Artísticamente, colectivo que desde su agrupación en 2014 se ha empeñado en dar a conocer las obras de artistas chilenos y latinoamericanos en Suiza, como Víctor Jara y, desde luego, de la autora de La jardinera.
En la casa de la Madeleine Brumagne (1920-2005) en la ciudad de Lausana, donde hasta hoy vive su marido —el periodista y ex director de la Cinemateca suiza, Freddy Buache (94)—, de sus paredes aún colgaban las tres obras que Violeta Parra les había obsequiado. "No se tiene registro exacto de cuándo fueron hechas, pero debió ser ese mismo año, 1965", dice González. "Lo que sí es seguro es que fueron un regalo para los dos como pareja", agregó.
Una ronda de niños hecha de papel maché; una pintura en la que se ve una festiva escena, con copas de vino, guitarrón y música, y una arpillera en la que retrató a uno más de sus seres imaginarios y que curiosamente aparece en la carátula del disco Violeta Parra en Ginebra, de 1965, las tres obras sin título ni fecha acaban de ser donadas por Buache al Museo Violeta Parra por medio del colectivo encabezado por González, quien nació en Chillán en 1962 y partió al exilio en Suiza en los 70. "Yo mismo las descolgué de las paredes de la casa de Freddy. Te imaginarás la emoción que sentí al verlas y en buen estado, pero él sabe que en la casa de Violeta en Santiago, que es el museo, estarán más a salvo", contó al matutino.
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