El músico cubano Eduardo Ramos, uno de los fundadores del movimiento de la Nueva Trova, ha fallecido a los 71 años en La Habana víctima de una penosa enfermedad, anunció el Instituto Cubano de la Música en un comunicado.

Compositor, contrabajista y guitarrista, Eduardo Ramos nació en La Habana el 20 de octubre de 1946 y se formó como músico en la Escuela de Superación Profesional Ignacio Cervantes, donde fue alumno de figuras como Juan Elósegui, Federico Smith, Silvio Vergara y después de Leo Brouwer.
Luego fundó e integró el Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), al que también pertenecieron los cantautores Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola o Sara González, donde se gestó el conocido movimiento de la Nueva Trova, en los años sesenta y setenta.
En 1967 Ramos ingresó como contrabajista en el combo Sonorama 6 con Martín Rojas, Carlos Averhoff, Enrique Plá, Carlos del Puerto y José Luis Quintana (Changuito), además de trabajar después como director musical y contrabajista del grupo de Pablo Milanés, uno de los trovadores cubanos con más proyección internacional.
Eduardo Ramos, que tiene en su haber más de una docena de discos propios y numerosas colaboraciones con otros artistas, es conocido en Cuba por temas como Báilalo (si puedes), Canción de los CDR, Siempre te vas o Su nombre es pueblo.
Eduardo Ramos será cremado el 19 de marzo en horas de la mañana por decisión expresa de la familia, y sus restos sepultados en la necrópolis de Colón de La Habana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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