Maria Rodés acaba de lanzar Chocará Conmigo con la colaboración de la cantante mexicana Ximena Sariñana, un nuevo adelanto de Eclíptica, su cuarto disco, que saldrá a la venta en mayo.
Chocará Conmigo es el cuarto adelanto de Eclíptica, disco inspirado en los diarios del tío bisabuelo de Maria Rodés, Lluís Rodés, astrónomo y jesuita que dirigió el Observatorio del Ebro entre el 1920 y el 1939.
El 18 de noviembre de 1928, Lluís Rodés recibe la carta de un obrero llamado J.J. Antonio Cabezo. Como aficionado a la astronomía, éste le hace algunas preguntas acerca de dos artículos que ha leído recientemente en periódicos de Barcelona; El Noticiero y La Noche. En estos artículos, dos reconocidos astrónomos especulan sobre la desaparición del Sol, hecho que dejaría a nuestro planeta en tinieblas, y sobre la posibilidad de que la Luna caiga en cualquier momento, chocando con nosotros y provocando así la extinción de la humanidad.
Ante estos pronósticos catastróficos, J.J. Antonio Cabezo le dice a mi tío bisabuelo: "No he visto señor Rodés otra cosa tan disparatada, aunque fuese verdad no tendría que decirse a esta pobre humanidad que sufre el dolor del mundo material, de este mundo que solo es un dolor.
La lectura de esta carta inspiró a Maria Rodés para escribir Chocará Conmigo. En ella la compositora catalana se pone en la piel de J.J. Antonio Cabezo y le pide a Dios, a ritmo de cumbia junto a una colaboradora de lujo —la mexicana Ximena Sariñana—, que la proteja de las profecías apocalípticas sobre el fin del mundo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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