Al Son del Indianu da nombre al nuevo proyecto del gaitero asturiano Hevia, que ya está a la venta desde el 9 de abril, en forma de libro-disco que cuenta la historia de un instrumento de ida y vuelta: la gaita.
Hevia sigue desde hace años la huella americana de los antiguos gaiteros asturianos. Fiel a su idea de que Asturias es más un estado mental que un enclave geográfico, fijó su residencia en la República Dominicana para dar forma a un proyecto que siempre ha rondado por su cabeza: Al son del Indianu.
En la diáspora migratoria asturiana estuvieron también sus bardos. Las grandes giras americanas de los gaiteros legendarios, Libardón en los años veinte, Remis en los cincuenta, constituyeron hitos en la historia de nuestra música tradicional. Pero no menos importante fue la presencia de profesionales de la gaita en Buenos Aires (Emilio Rodríguez Moriyón), Cuba (El gaiterín de la Habana) o México (Andrés Fernández).
En los salones de Solís, en la capital del Plata, o en los Jardines de la Tropical, en la Habana, los gaiteros de Asturias y sus conjuntos instrumentales amenizaron durante décadas las reuniones de la emigración asturiana. Aún lo hacen hoy día.
Desde que se trasladó a América, Hevia trabaja con músicos criollos de Santo Domingo y la Habana, a donde viaja regularmente. El proyecto Al son del Indianu es el fruto de estos años en los que la gaita de Hevia ha buscado y encontrado un sitio en la inmensa riqueza musical del Caribe. Hevia, como aquellos gaiteros indianos, ha convivido, estudiado, y compartido muchas horas con los músicos dominicanos y cubanos y ha conseguido que la gaita suene en el contexto latino con total naturalidad. Lleva el instrumento más allá de sus supuestos límites geográficos, pero también técnicos. En Al Son del Indianu los sones tradicionales conviven con composiciones del propio Hevia y con temas clásicos de la música latina. Los tangos de Gardel suenan a bolero cubano con melodía gaitera. Composiciones clásicas como Asturias, de Isaac Albéniz, adaptada a la gaita por primera vez por Hevia y estrenada en 2013 durante el Festival de Lorient, o Capricho Español de Rimsky Korsakov, son llevadas ahora al terreno del chachachá o del merengue de la mano de la gaita tradicional de Asturias, que en este proyecto alcanza el virtuosismo extremo.
Hevia, coinventor de la gaita electrónica hace más de veinte años, regresa ahora al instrumento tradicional pero lo hace para seguir innovando. Percusiones latinas, metales, sonidos de bigband, mestizaje, maestría, América y Europa unidas en vibrantes melodías. Todo el sabor tropical de la diáspora celta.
Al son del Indianu es una aventura musical. Más allá de un disco y de un libro es parte de la épica familiar de un pueblo que habita las dos orillas de un océano. Es una historia contada con la música de un instrumento que fue y volvió, la gaita.
Con prólogo del Chef José Andrés y autoría del propio Hevia, el libro incluye fotografías inéditas, como la de Rocío Jurado, en México 1986, cantando acompañada por un gaitero asturiano en la emigración.
El disco de 11 temas, que acompaña al libro, mezcla la gaita de Hevia con los ritmos tropicales. Merengaitas, sones cubanos, bachatas o tangos llevados a bolero como el Volver de Gardel que Hevia interpretó ante el Papa Francesco, con motivo del Concerto di Natale en el Vaticano.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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