Rodrigo Romaní presenta Fios de ouro no ár, su cuarto trabajo discográfico esta vez en formato de trio junto con Bea Martínez y Xulia Feixoo, dos excelentes intérpretes del panorama del nuevo folk gallego.
Fios de ouro no ár (Hilos de oro en el aire, Altafonte 2018), el cuarto trabajo discográfico del músico gallego Rodrigo Romaní es un álbum concebido para recrear un juego sónico de luces y sombras, de penumbras estilísticas, de discursos entreverados con alusiones a músicas de diversos orígenes en las que la tradición oral de la música popular vertebra un producto inconfundiblemente gallego.
En Fios de ouro no ár, Rodrigo Romaní se presenta en formato de trio junto con Bea Martínez y Xulia Feixoo, dos excelentes intérpretes del panorama del nuevo folk gallego.
El resultado revela un concierto de sonoridades delicadas al mismo tiempo que definidamente rítmicas, evocadas por la complejidad de dos arpas combinadas con elementos electrónicos y percusiones acústicas unidas al canto y la ocarina, o al acompañamiento elegante de uno de los mejores cuartetos clásicos de cuerda de Galicia, el Cuarteto Novecento.
A ellos se juntan las voces invitadas de Inés Lorenzo (As Arpas de Breogán) y Guillerme Ignacio (Quempallou).
Rodrigo Romero (Noia, Galicia 1957) surgió en el mundo de la música profesional como parte del movimiento popular de la canción gallega en la segunda mitad de los años 70. Formó pareja artística con el músico Antón Seoane. En su compañía y con el grupo de música tradicional, Faíscas del Xiabre fundó Milladoiro en 1979. Con Milladoiro consiguió varios premios internacionales, recorrió la escena folclórica mundial y grabó doce álbumes. En 2001 dejó el grupo para dedicarse a otras actividades artísticas y educativas.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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