Presentamos el sexto de nuestros cancioneros y discografías anunciados en el marco de nuestro vigésimo aniversario. Jorge Drexler, viajero y juglar, máximo representante de las nuevas generaciones de trovadores uruguayos tiene desde hoy su merecido espacio en nuestras páginas.
![]() Jorge Drexler.
© Xavier Pintanel
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Jorge Drexler es un despierto, es un viajero, es un juglar que lleva las noticias de ciudad en ciudad, de puerto en puerto. Pasados muchos años, gracias a su manera de cantar, documentar y decir, podrán saber de nosotros las generaciones futuras.
Es consciente del paisaje que lo habita y lo rodea. Paciente, con su guitarra de remo, es capaz de hacernos estremecer al pedirle en "un país con el nombre de un río", a la brisa del mar que lo lleve hasta su casa… Si es que tiene una casa, porque personajes como él son universales, andan con lo puesto, con su acento, con sus costumbres, con su folclor y tienen la capacidad de viajar y no perderse, en esa línea imaginaria que llamamos tiempo. Habita en nuestras casas, en nuestros amores, en nuestras orejas atentas.
Cuanto uno más se acerca a Jorge Drexler, puede disfrutar aún más de sus detalles, de su entramado, de sus matices, de los colores de su identidad, que al igual que su palabra hecha décima o soneto o un hermoso flow, es parte de todos nosotros.
Valiente como ninguno, nos cuestiona y se cuestiona, va hasta el hueso del existencialismo, al porqué del amor, al soltar y al desapego, al juego y al baile, a todo eso y más, nos invita en sus canciones.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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