El charanguista, cantor, compositor e investigador musical ayacuchano, Jaime Guardia Neyra, falleció hoy a los 85 en el Hospital Edgardo Rebagliati de Lima (Perú) donde se encontraba ingresado desde el pasado viernes.

El charanguista, cantor, compositor e investigador musical peruano, Jaime Guardia, falleció hoy en el Hospital Edgardo Rebagliati de Lima, donde se encontraba ingresado desde el último viernes.
Según América Noticias, el músico ayacuchano fue llevado de emergencia al referido hospital por presentar algunas complicaciones respiratorias.
Maritza Guardia, hija del legendario artista, indicó que su padre estuvo estable el fin de semana, pero la situación se complicó.
Nacido el 10 de febrero de 1933 en Pauza, es considerado como el mejor charanguista del Perú, instrumento con el que se inició a los 13 años. Cultivó el charango de tipo ayacuchano —construido en madera laminada y no tallada como en el charango común— con un estilo muy peculiar, utilizando repiques en unísono y los trémolos en abanico de sus 5 dedos.
Fue integrante del trío La Lira Paucina y después se abrió camino como solista.
Es recordada su gran amistad con el gran escritor José María Arguedas, quien le dedicó su inmortal novela Todas las Sangres.
Fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad San Cristóbal de Huamanga en 2015.
Fue uno de los más grandes impulsores de la música tradicional andina junto con su incondicional charango.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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