La obra de los cubanos Juan Formell y Adalberto Álvarez llevada a formato sinfónico inauguró hoy el Fórum Internacional de Música en La Habana Cubadisco-Primera Línea, cita que se extenderá hasta el 30 de septiembre.
![]() Inauguración del Fórum Internacional de Música en La Habana Cubadisco-Primera Línea
© Pere Camps
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PL - El Teatro Nacional de Cuba fue sede del concierto en que las composiciones de estos grandes del pentagrama de la isla se escucharon desde un formato orquesta diferente al habitual, pero con ingeniosos arreglos de Joaquín Betancourt.
De Juan Formell fueron reorquestadas sus populares Anda, ven y muévete, Aquí el que baila gana, Tim pop, y De La Habana a Matanzas, entre otras piezas del extenso repertorio que creó para su orquesta, Los Van Van, un ícono de la música de la cubana contemporánea.
Las melodías del Caballero del Son, como también se conoce a Adalberto Álvarez, estuvieron presentes mediante clásicos como A Bayamo en Coche, Son de la madrugada, A bailar el toca toca, y La novia de un amigo mío.
Previo al concierto, la presidenta del Instituto Cubano de la Música (ICM), Marta Bonet, inauguró oficialmente la cita, que fusiona a la Feria Internacional Cubadisco y al Fórum Primera Línea, dos eventos con propósitos similares que ahora coordinan acciones de cara a una mejor promoción de la música de la isla.
En un intermedio le entregaron a Producciones Colibrí, sello discográfico del ICM, el Premio Cubadisco de Honor, en reconocimiento a sus 15 años de creado y la encomiable labor a favor de registrar parte importante del patrimonio sonoro cubano.
Cubadisco-Primera Línea verá acciones en varios espacios de esta capital con una variada programación cultural que incluye conciertos, presentaciones de discos, conferencias, talleres y visitas especializadas, entre otros atractivos.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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