El video clip del tema De monte y ciudad, interpretado por la trovadora cubana Liuba María Hevia y la orquesta Los Van Van, está disponible desde hoy en las redes sociales.

PL - Dirigido por los realizadores Lidia Morales y Alejandro Rodríguez, el clip contó con la colaboración de los Estudios de Animación del ICAIC y el sello Unicornio de la empresa Producciones Abdala.
La música y el uso de la animación, mezclada con imágenes del mundo real, se funden en perfecta armonía en el clip, y le ofrece la posibilidad de replicar estéticas y tendencias en ambientes auténticamente cubanos.
Con estas herramientas fueron recreados paisajes que simulan instrumentos musicales: montañas en forma de guitarras y un tren hecho con platillos, tambor, guitarra, piano, trompeta, batería, violín; además de la imagen de Juan Formell que renace junto a la orquesta, tocando el bajo, vestido de blanco como ángel guardián.
Liuba María Hevia es una compositora y cantante, considerada una de las más altas representantes de la cultura cubana contemporánea e integrante del Movimiento de la Nueva Trova.
Los Van Van, también apodados como La Maquinaria de Cuba, es una orquesta fundada en 1969 por el bajista Juan Formell, quien desarrolló un nuevo estilo musical devenido del son y, más tarde, llamado songo.
En sus canciones destacan el uso de la picaresca y el costumbrismo, lo que la convierten en una crónica sonora de la realidad cubana.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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