El cantautor bonaerense Gabriel Torres acaba de lanzar Hijo (Registros de Cultura 2018), su segundo trabajo que cuenta con las colaboraciones de Julio Lacarra, Raúl "Tilín" Orozco y Arturo Bonín.
El cantautor bonaerense Gabriel Torres tiene esa porfía anónima de los que cuelan música de cámara con música del arrabal, de los que llevan la antorcha de los juglares reivindicando la canción de autor. Once temas en su segundo CD Hijo, con obras de su autoría y editado por Registros de Cultura.
El amor, la política, el humor, la soledad, la pertenencia (ideológica, geográfica, generacional), la niñez, el fútbol, el arte de escribir y de cantar, son algunos de los tópicos que aborda en su obra.
Tributario de los grandes letristas del tango y de la canción de autor, Gabriel Torres propone en sus temas una poética urbana y contemporánea musicalizada con una multiplicidad de ritmos y géneros populares, que va de la canción a la cumbia, del pop a la salsa, del rock al vals, del hip-hop al folklore, del booggie-woogie a la milonga, sin perder nunca la gracia, la elegancia ni la coherencia.
Hijo cuenta con la producción artística del pianista y arreglador Leo Bernstein con una banda de excelencia compuesta por Oscar Giunta en batería; Alan Ballan en bajo; en guitarras, Ariel Colla y Mariano Delgado; Víctor Carrión, en vientos; Joaquín Benítez Kitegroski, en bandoneón; Juan Cruz, en trompeta; Martín Laurino, en trombón. Los invitados especiales del disco son Julio Lacarra, Raúl "Tilín" Orozco y Arturo Bonín, quien recita un poema de Juan Gelman.
Gabriel Torres compone canciones desde los veinte años, pero recién desde 2010 (a sus 40) se animó a mostrarlas.
En 2014 lanzó su disco debut Canciones para algunos, en el que participaron Willy Quiroga y el dúo Orozco-Barrientos.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Amanda Jara, hija de Víctor Jara y presidenta de la Fundación que lleva el nombre del músico chileno participa estos días en distintos actos en Barcelona relacionados con actividades de la institución que dirige. Amanda Jara habla desde una vida atravesada por la resistencia y la necesidad de mantener vivo un legado familiar y artístico, pero se presenta ante todo como una mujer consciente del mundo que habita, alejada de cualquier voluntad de construir una imagen heroica de sí misma.

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