A 41 años de una lucha que sigue en pie hoy, las Abuelas de Plaza de Mayo celebraron con un concierto cargado de simbolismo, de amor, de lucha y esperanza en el que estuvieron el argentino León Gieco y el cubano Silvio Rodríguez.
![]() León Gieco y Silvio Rodríguez con las Abuelas de Plaza de Mayo.
© Kaloian Santos Cabrera
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PL - La sala Casacuberta del teatro San Martín fue testigo de una noche mágica la víspera. Allí en ese espacio estaban las Abuelas y su presidenta, la gran defensora de derechos humanos Estela de Carlotto, los nietos recuperados, los amigos, los que creen y están convencidos de que la perseverancia logra milagros, que el amor, como diría Silvio Rodríguez, engendra la maravilla.
"Nos quisieron matar y nos sembraron", dijo Carlotto a los presentes en el auditorio, donde estaban también varias personalidades, pero sobre todo esos hombres y mujeres que hoy, gracias a la lucha de estas guerreras, pudieron recuperar su verdadera identidad y que están convencidos que la lucha sigue para encontrar a los otros 300 nietos que faltan.
León Gieco, acompañado de su armónica y guitarra, le dio gracias a las Abuelas por el honor de cantar en el homenaje e interpretó el tema central del documental El Camino de Santiago, de Tristán Bauer, dedicado a la memoria del fallecido joven Santiago Maldonado, desaparecido y luego hallado muerto tras la represión de la gendarmería en Chubut.
Allí, entre el público, estaba también Sergio, uno de los hermanos del joven que salió a defender a la comunidad mapuche de Cushamen y nunca volvió a casa.
Cuando las emociones latían, subió Silvio, escoltado por el coro Vocal consonante. "Me siento muy honrado de que me hayan invitado a este acto", dijo. Sonaron entonces varios temas, entre ellos Solo el amor y Pequeña serenata diurna.
"Las lágrimas hay que transformarlas en lucha, en resistencia y en esperanza. Muchas de nosotras decimos gracias a pesar del dolor porque podemos dejar algo a la posteridad para que esta historia no se repita, para el Nunca Más", dijo una emocionada Estela de Carlotto casi al término de la velada.
Por los desaparecidos, por la lucha de las abuelas, por memoria, justicia y verdad, la noche terminó con sentimientos a flor de piel y todos cantando juntos a capela el clásico de María Elena Walsh, Como la cigarra.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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