El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, disfrutó hoy de un poema leído por el trovador cubano Silvio Rodríguez en su rancho de Palenque en las últimas horas antes de su investidura a la Presidencia este sábado.

EFE - "Hemos decidido democráticamente que el vocero (del poema) sea Silvio", dice López Obrador en un vídeo difundido en sus redes sociales, en la que aparece junto a Rodríguez, el presidente de la comunidad española de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y su esposa, Beatriz Gutiérrez, entre otros.
En el corto vídeo, el trovador cubano, quien celebra hoy su 72 cumpleaños, lee un poema de su compatriota y poeta Nicolás Guillén, llamado La muralla.
"Para hacer esta muralla, tráiganme todas las manos. Los negros, su manos negras, los blancos, sus blancas manos", recita Rodríguez, mientras López Obrador, vestido de manera informal, le escucha atentamente.
López Obrador se ha tomado tres días de descanso en su finca del suroriental estado de Chiapas junto a su esposa, Beatriz Gutiérrez, previo a la toma de posesión como presidente, sucediendo a Enrique Peña Nieto.
Además de la presencia de Silvio Rodríguez, López Obrador ha invitado al popular político español Miguel Ángel Revilla con quien tiene una larga amistad desde que el presidente de Cantabria le invito hace unos años a conocer esa región española y el pueblo de la familia del político mexicano.
La ceremonia tendrá lugar este sábado, 1 de diciembre, en la Cámara de Diputados ante numerosas autoridades extranjeras.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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