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Entrevista a Litto Nebbia (II)

Litto Nebbia: siempre más allá del rock (y 2)

por Manel Gausachs el 14/12/2018 

Hoy publicamos la segunda parte de la entrevista que tuvimos con el maestro rosarino en su última visita a Barcelona. Proseguimos hablando de su faceta como productor, de su nueva autobiografía Mi banda sonora y de lo cerca y lejos que está a la vez entre sí todo el mundo hispánico de la música.

Litto Nebbia en las Ramblas de Barcelona el pasado 17 de mayo. © Manel Gausachs
Litto Nebbia en las Ramblas de Barcelona el pasado 17 de mayo.
© Manel Gausachs

 

¡Antes de que se olvide! ¿Sabes que en Cataluña La balsa la grabó Gato Pérez en 1978 en su primer disco, no?

 

Sí, lo sé, tengo ese disco. Sé que lo aprecian mucho pero yo no lo conocí personalmente. Me regalaron el single, que está él en la portada...

 

¿Esta versión te llegó en su momento?

 

No, mucho más adelante. Porque la canción salió por nosotros en el 1967. Ese disco u otros de Los Gatos estuvieron en primer puesto de ventas en toda América. Entonces, bueno, eso hacía que muchas bandas en todos los lugares la versionaran, si no grababan esa, grababan El rey lloró, Viento dile a la lluvia... Pero yo no recibía todos los discos porque era difícil, pero, por ejemplo, venía uno y te decía: "Mirá tal te grabó La balsa en Chile o tal te grabó La balsa en Francia, como Franck Pourcel (1913-2000) con su orquestra". Y te lo daba, pero yo no tenía todas las versiones. Yo creo que la de Gato Pérez la conocí cinco años después. Lo mismo que un día conocí otra versión, que por cierto también es en rumba, muy bailable, la de Los Manolos, una versión que estaba en un disco que vendió más de 100.000 copias. ¿Y sabés por qué me enteré? Porqué un día me prestan una revista española y lo leí ahí, pero yo no la había escuchado".

 

Litto Nebbia se refiere a la versión que Los Manolos hicieron en el disco Pasión Condal (BMG Ariola, 1991), otra versión en rumba catalana del tema que en este disco aparece como un homenaje a Gato Pérez y a todo su mundo 'salsero', tan es así que en el estribillo final se permitieron la licencia de añadir algunos versos de tres clásicos de Pérez como La curva del Morrot, Todos los gatos son pardos y Barca, cielo y ola, y hasta de El sabio de Tito Rodríguez (1923-1973) que popularizó Héctor Lavoe (1946-1993) y que también versionó Gato Pérez. ¡Qué vueltas que da el mundo!

 


Cuando el catalanoargentino Gato Pérez recurrió a la mejor madera del rock argentino de los 60 para avivar el fuego de la rumba catalana.

 

Hablemos de las veces que has venido a España...

 

En 1986 vine una vez esporádicamente porque tomé España como 'base' de una gira. En realidad iba a tocar a Holanda -donde hice dos o tres conciertos con grupo- y también porque hice una gira por la URSS de 17 conciertos que me llevó a la República de Moldavia, país del que me gusta mucho su música. Por aquel entonces, lo que sería la RCA de esa época, me había sacado un disco acá, pero como pasa muchas veces no le dieron nada de apoyo, entonces terminé tocando en el café Manuela por el barrio Malasaña (Madrid) por el gusto de tocar. E hice un programa de televisión...

 

Es agotador comprobar la gran dificultad que siempre tiene el músico iberoamericano para intentar triunfar en España...

 

Sí, sí, es muy difícil... Algunas veces las explicaciones que me daban -que para a mí eran erróneas- que me las daba gente del 'ambiente' (de la industria discográfica): "No porqué tú no eres europeo...". ¡Imagínate! Yo que soy nieto de piamonteses y andaluces, mi abuela es de Granada, ¿qué soy, marciano? Bueno, está bien, soy argentino... Y por otro lado yo me reía porque les decía: "¿Cómo? ¿Pero no es que ustedes son la 'madre patria'?". Lo decía en broma. Otros argumentaban que tenemos una manera muy 'localista'. Bueno, por cierto todos tenemos una manera 'localista'. ¿Los africanos cómo son? Africanos.

 

...Se referían a vuestra modalidad de lengua, ¿no?.

 

Claro, claro...

 

...¡Madre mía! Pero es que si le quitamos la prosodia del hablar de cada lugar...

 

Claro, claro,... ¿Y por qué gusta Serrat en Argentina? Porque gusta y se sabe que es español. Ahora, también hay una cosa que me he dado cuenta con el tiempo, muy despacito, que la forma nuestra del rock argentino de tocar tiene prestigio. Pero esto se ha dado sin apoyo mediático.

 

Es que rock en castellano se hizo mucho antes en México y Argentina que en España, y el rock español de principios de los 80 costaría entenderlo sin el aporte de unos Tequila, que digamos que es de una prosodia rocanrolera argentina evidente, sin vosear, pensada para que un público español masivo no se pierda nada, pero argentina como la copa de un pino.

 

Sí, y en México encima se hizo sobre canciones norteamericanas que no eran de autor. Ni siquiera eran traducciones, sabés, porque yo estuve investigando las letras y te mueres de risa... Por ejemplo, suponte, una canción que ha sido popular en Argentina y en todos lados cuando yo era pequeño: Popotitos (versión castellana muy sui géneris de Bony Moronie de Larry Williams (1935-1980) que popularizaron Los Ten Toops de Enrique Guzmán). ¿Quién no conoce Popotitos? Todo el mundo pensando que la chavita, la niña, se llamaba Popotitos como se podía llamar Ramoncita... ¡No! El popote es la serbatinita (la pajita) para tomar una coca (una bebida de cola). La canción habla de que era tan delgadita, tan flaquita que le decían 'popotito'... Nosotros la hemos cantado de niños siempre y nunca supimos (y nos reímos).

 

...¡Vaya! Yo esto no lo sabía...

 

¡Viste! Es mexicano, es argot mexicano.

 

Litto Nebbia actuando el pasado 18 de mayo en la sala Les Enfants de Barcelona. © Manel Gausachs
Litto Nebbia actuando el pasado 18 de mayo en la sala Les Enfants de Barcelona.
© Manel Gausachs

 

Hablemos de Melopea, de tu estudio de grabación y sello discográfico...

 

El sello está en lo que era la casa de mi madre —porque falleció— y toda la casa sigue siendo como la casa de mi madre. No es como cuando vas a otro estudio que te revisan de armas... (Y se ríe). No hay esa burocracia. Es una cosa muy familiar. Además colabora mi hija, mi mujer, tres amigos 'históricos' que trabajan ahí... Tenemos la sala de grabación y el 'stock' de discos. Tenemos por suerte una gloria que es la mesa (de mezclas) Nive, con esa mesa Nive es con la que los Beatles grabaron el primero y el segundo álbum. ¡Se la compre un día a un tipo! Es un lugar donde se aprecia eso, donde se graba mucha cosa acústica también, donde hemos grabado pila de guitarras y bandoneones y cosas... El lugar es muy humilde pero ha venido a grabar Wynton Marsalis... ¿Entiendes? Ese es el valor...

 

¿Todo lo que produces lo grabas allí?

 

Todo, todo, todo... Inclusive hasta el disco —que salió acá en España y que se vendió mucho— que produje para Andrés Calamaro, El palacio de las flores (Warner, 2006). Es una mentalidad, es una idea, sin que uno no sea ni mejor ni peor que otro. Des del 1989 tuvimos también nuestras 'tormentas' grandes: una la del 2001 (se refiere a la crisis económica general que sufrió ese año Argentina). Es muy difícil porque el carácter que tienen los sellos grandes de la industria -que son siempre los mismos- es muy monopolista, ¿sabes? Ellos te miran con cara de como si tú fueras un enemigo, como si tú quisieras joderlos, y tú ni aunque te vaya bien les vas a hacer sombra porque es otra manera de enfocar el arte, de enfocar el negocio, ¿no es cierto? Entonces tiene un montón de inconvenientes pero cuando va pasando el tiempo también vos vas tomando más experiencia y te vas asentando más. Pasamos la primera gran 'tormenta' de las inflaciones, tuvimos dos robos en un época, ¡de todo!, pero ahora estamos bien. Bien quiere decir que seguimos en el camino haciendo cosas. Vigilamos mucho cuantas cosas hacemos porque hay menos tiendas de discos, está más complicada la venta, se venden más que nada en vivo. Si en una época a lo mejor hacíamos en un año treinta o treinta y cinco álbumes ahora capaz que hacemos doce. Vamos cuidando eso pero estamos bien porque hacemos lo que nos gusta.

 

¿Nos puedes anunciar algún artista nuevo que hayas descubierto recientemente y que estés produciendo?

 

Hace poco produje Leo García, un artista que acá no se conoce. Es un cantante pop. Con canciones de él y otras que me pidió a mí (se refiere al disco Música del corazón (Melopea, 2016). Este es un disco lindo. Después produje algunos discos más de tango: Walter Ríos, un bandoneonista muy bueno que hay... Su disco se llama Aeropuerto París (Melopea, 2016). Pero básicamente de las cosas que más produje son cosas en las que yo participé artísticamente. Y por grabar estoy por grabar un disco con una banda joven muy linda que son amigos míos que se llaman Los Reyes del Falsete, son muy exitosos allá, son jovencitos, pero son 'sesenteros', locos por aquella música.

 


Esta «oración dylaniana» Nebbia ni se planteó publicarla en su momento, en la conflictiva Argentina de los 70, pero recientemente la ha recuperado gracias al interés de su admirador Leo García, que la incluyó en su último disco.

 

Se va acercando el final del tiempo de la entrevista y su esposa Alex nos acerca Mi banda sonora (Penguin Random House Grupo Editorial, 2017), el segundo libro autobiográfico que publica tras Una mirada. Reflexiones y anécdotas de vida (Catálogos editora) que publicó en el 2004. Pero Mi banda sonora es también un ensayo sobre lo que es para él la Música y el Arte. Por ejemplo, intercala unos capítulos muy particulares -escritos en letra cursiva- que son como breves narraciones de sueños que Nebbia nos cuenta, creo, como resúmenes elípticos de su pensamiento. Mi banda sonora es un libro muy recomendable no sólo para quienes quieran saber cosas sobre su obra y trayectoria, sino también para quien quiera saber, por ejemplo, cómo sobrevivir en el siempre difícil mundo discográfico. Nebbia nos cuenta sus batallas con la industria discográfica, muchas veces a partir de cáusticas y divertidas comparaciones con películas.

 

La parte más estrictamente autobiográfica del libro está ordenada temáticamente, no cronológicamente. Nos cuenta que ya de pequeño jugaba con sus amigos a cowboys mientras silbaba improvisadas bandas sonoras que componía al momento. Que a los 13-14 años ya empezó a ponerle letras en castellano a temas anglófonos que le gustaban. Que de pibe empezó tocando en el grupo de sus padres "La Embajada Artística de Félix Ocampo" y que su padre lo presentaba como "el más precoz crooner del Jazz" y que cantaba temas de Everely Brothers y The Platters. Que La balsa en 1967 provocó cambios en el negocio de la música. Si hasta entonces los conciertos de Los Gatos y de los otros grupos del "Club del Clan" —su sello discográfico— eran un grupo tocando y la gente bailando, a partir de entonces pasaron a ser 'recitales', donde el público iba a escuchar sentado. Es decir, que el éxito de La balsa dignificó autoralmente el género. Que cuando se terminaron Los Gatos en 1970, cuando tenía tan sólo 21 años, ya tenía claro que quería que cada uno de sus discos fuera diferente. Que en 1973 y 1974 publicó dos de sus obras más importantes Muerte en la Catedral y Melopea en un estudio de una discográfica que también grabó dos discos del Grupo Nueve de Ástor Piazzolla y que a los dos esa discográfica les rescindió el contrato 'porque no estaban en la línea comercial del sello'. Que ha hecho música para más de 20 films, en las que ha cantado Silvana Garré o Adriana Varela, por ejemplo, pero que no ha querido ser compositor de cine en EUA y Europa porque le haría falta un agente. No obstante, su canción Los nocturnos consiguió ser incluida en el film The Tourist (2010) de Florian Henckel Von Donnersmarck que protagoniza Angelina Jolie. Y nos cuenta detalles del aún inédito musical sobre Don Juan Tenorio que dejó inacabado Waldo De Los Ríos (1934-1977). Su viuda Isabel Pisano -la periodista y actriz uruguaya que en 1978 protagonizo el film Bilbao de Bigas Luna- recurrió a Nebbia para que la terminara. Nos cuenta que la obra está finalizada, que está firmada a medias, pero que no se ha estrenado por las dificultades que entraña una gran producción de estas características.

 

Pero sin duda lo más importante del libro son sus reflexiones lo que es para él la Música y la música argentina. Critica la obsesión que hay en su país por discutir el canon de 'argentinidad' de su música, algo que según él no pasa en otros países. Al respecto nos cuenta que Sólo se trata de vivir la compuso en México, la grabó en Nueva York y sin embargo para él suena tan argentina. Insiste en remarcar la falta de interés que Argentina tiene por cuidar su patrimonio musical, en sus palabras, por crear 'archivo', a diferencia, según él, de lo que pasa en Brasil. A modo de ejemplo, nos cuenta que cuando grabó los últimos discos de Roberto 'Polaco' Goyeneche el Maestro le dijo que hacía cinco años que nadie le había propuesta grabar. Expresa su devoción por la música brasileña, de todos conocida, pero nos sorprende hablándonos de Moldavia, país que ha visitado y del que admira su música. Y, a petición de su esposa, rebate chismes e informaciones erróneas y mal intencionadas que se han publicado sobre su obra, algo que inevitablemente tienen que aguantar todos los grandes artistas. En definitiva, este libro es todo un deleite para todo melómano de la Música, no sólo para los de la de Nebbia o del rock argentino.

 

«Mi banda sonora» es el segundo libro autobiográfico que publica Nebbia.

 

Este libro, Mi banda sonora, está prologado por Andrés Calamaro. Andrés es seguramente es el único rockero argentino realmente conocido en España en estos momentos, obviamente por su calidad, pero desgraciadamente también -porque no tendría por qué ser así para el bien del rock de los dos lados- porque buena parte de su obra ya es de producción española. ¿Qué es Andrés para ti?

 

Mi relación con él es larga. Mirá... él es un tipo muy buena persona, muy generoso. Es muy admirador de todo lo que yo hago y es muy respetuoso. Porque hay mucha gente buena pero también hay mucha gente que cree que es más de lo que es, especialmente por allá, por Buenos Aires. Entonces este tipo no se la cree, es muy humilde. A mí eso ya me causa una simpatía especial y además es un tipo que lateralmente de lo que son sus éxitos, sus canciones que él sabe que va a grabar o que no va a grabar, es muy culto. Vos podés hablar con él de Thelonious Monk (1917-1982), de Miles Davis, de Phil Spector, de Frank Zappa, ¿qué se yo? Puedes hablar de lo que quieras con él. Y a mí eso me gusta porque yo juego mucho con eso, con todo un universo de asuntos. Y ocurrió un día que él me convidó a estar en un concierto de él -que luego apareció en un DVD (se refiere al Made in Argentina del 2004)- y después me dijo que quería que yo le produjera un disco como yo quisiera. Que él quería tener un disco con este tipo de sonido que yo hago por la manera que arreglo, por los instrumentos que meto y todo. Entonces yo le dije: "Bueno, fenómeno, yo si vos me dejás hacer lo que yo quiero...". Lo único, por supuesto, que de común acuerdo elegimos el repertorio. Él me trajo un montón de canciones nuevas, yo le ofrecí otras mías, e inclusive escribimos dos o tres juntos. Y ese es todo el álbum y la verdad es que lo pasamos fantástico (se ha referido al disco El palacio de las flores (Warner, 2006)).

 

Y finalmente, al día siguiente, llegó el concierto. Fueron diecinueve temas del repertorio más melódico e íntimo de Nebbia. Litto solo ante el teclado hizo un repertorio plausible para la audiencia y el formato del show: no faltaron algunos de sus temas clásicos pero arriesgó desplegando canciones de todo su repertorio y de todos sus gustos musicales. En mi modesta opinión, del concierto destacaron una versión muy emotiva de la 'rescatada de un cajón' Canción para los inocentes, una bella versión de su musicalización del poema de Hugo Diz Tristeza en los andenes, con unos 'cojines armónicos' pregrabados, y a una muy asumida a su sensibilidad versión de Y hoy te vi del malogrado Eduardo Mateo (1940-1990). Obviamente la obra de Nebbia y Barcelona merecerían encontrarse más a fondo, con una banda detrás y en un escenario más acorde con su categoría, pero las cosas están como están y nunca se ha creído en los viajes iberoamericanos de ida y vuelta. Mientras algunos soñamos que eso cambie algún día, aparte de escuchar su obra, obviamente, podemos hacernos con A naufragar. La historia de Los Gatos (Ediciones Disconario, 2018), la nueva biografía que acaba de publicar Mario Antonelli sobre estos pioneros del rock en castellano. Podríamos leerla, hacer cuentas y enterarnos, de una vez por todas, de que en Argentina fueron por delante.

 


El clásico de Nebbia como punto de encuentro en el proyecto catalanoargentino «Immigrasons» de Raül Fernández, Ernesto Snajer y Sílvia Pérez Cruz.

 

Agradecimientos a Roser Abril por su ayuda en la corrección de esta entrevista.










 
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