Cuando se publicó la primera edición de Pensión Triana, Javier Ruibal dijo que la singularidad debía ser la meta de todo artista, sabedor de poseer él mismo como artista el don de la singularidad, las señas de identidad de un estilo que llegó solo y que pronto llamó la atención de algunos renombrados compañeros de oficio.
Pensión Triana refleja la travesía del mestizo que ha bebido tanto de Frank Zappa como de Camarón y es reflejo también de su indiscutible personalidad como creador de canciones, algunas tan rotundamente líricas como Y la noche afuera donde entramos en el territorio de la sensualidad que brilla en su cancionero amoroso.
Se define como un hombre lleno de dudas, pero casi tres décadas después de comenzar en la música, Javier Ruibal se sigue reconociendo en el espejo gracias a la coherencia de un trabajo perfeccionista y sin vacilaciones que pretende "quitar hierro a lo más duro" para evitar el tormento.
Compositor complejo e intenso, está convencido de que se llega antes a la motivación por la vía de la sentimentalidad: "Yo prefiero que la canción sea elástica, que nada de lo que oigas te atormente".
El trovador andaluz Javier Ruibal acaba de reeditar su seguramente disco más emblemático, Pensión Triana, en una nueva edición limitada y en formato disco-libro.
Pensión Triana
En 1993, era imposible encontrar los discos de Javier Ruibal en las tiendas.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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