El cantautor promueve su disco La diferencia, en el que destaca La colilla
La historia de Albert Pla no es fácil de resumir, pero al hacer un recorrido por su decena de discos grabados se descubre a un rapsoda que sólo busca relatar hechos, sucesos, sueños, deseos, alucines por medio de canciones que escapan a clasificaciones impuestas por el mercado discográfico tradicional.
Sus grabaciones han llegado a México a cuentagotas, no obstante que Pla ha visitado nuestro país en diversas ocasiones: se ha presentado con éxito en el Multiforo Cultural Alicia y en el teatro Helénico, entre otros espacios.
El trovador catalán Albert Pla se presentará en marzo en Buenos Aires para mostrar su disco "La diferencia" con una serie de shows en el que el mismo artista manejará las luces y la puesta en escena desde el escenario.
En estos conciertos Pla sube solo al escenario para cantar nuevas canciones, controlar el sonido y apagar y encender los focos del escenario que cuelgan de una estructura a modo de jaula.
Ese paraguas de luces unidimensional acaba vistiendo las canciones que cuentan historias trágicas, delirantes, delicadas y brutales, crudas y surrealistas en las cuales el verdugo también es víctima.
El cantante Albert Pla se rige por las leyes de la improvisación. Decide lo que le apetece cantar o grabar justo antes de tener que hacerlo, pero tiene claro de antemano que no le gustan las entrevistas. Ni siquiera las que concede con motivo de su presencia este lunes, a las 21.00 horas, en el Auditorio de Lugo, con el espectáculo La diferencia.
El cantante de Sabadell no se esfuerza en contestar con coherencia o en ir mucho más allá de un monosílabo cuando responde. Hay que insistirle; dialogar no debe de estar entre sus grandes aficiones. De hecho, vive en un pueblo sin cobertura telefónica.
¿Lo de vivir en un sitio sin cobertura se debe al hecho de que le gusta aislarse?
Pues no.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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