El cantautor barcelonés imagina un maquinista solitario que conduce un tren nocturno con mil vagones.
Joan Isaac todavía cree que es posible la revolución y lucha por ella, con pasión, como único refugio para cambiar un mundo que se hunde en la barbarie.
.Este año ha sido sin lugar a dudas para todos —y especialmente para el mundo de la música— un annus horribilis. Nos ha dejado mucha gente buena a la que seguiremos recordando e invitando a esta nuestra mesa siempre que podamos. Para los que siguen cantando ha sido un año económicamente difícil, por no decir catastrófico. Aun así, la canción —como arma de construcción masiva—, nos ha seguido dejando obras para una antología. Por noveno año consecutivo hemos elaborado una lista con los discos imprescindibles del año que se ha ido.
Pero sí creemos que esta lista es una buena herramienta para los amantes de la canción de autor que gustan de conocer nuevas propuestas.
L’estació dels somnis (La estación de los sueños) es el nuevo trabajo de Joan Isaac. El disco publicado en abril de 2020 por el artista catalán contiene doce canciones, entre ellas se encuentra una versión de Planetari en castellano, cantada en forma de dueto junto al canario Pedro Guerra. En la interpretación de otro de sus temas: Can 60, cuenta con la colaboración de Pemi Fortuny (Lax'n'Busto). Todas las canciones del disco han sido compuestas por el cantautor a excepción de la última: Passeig del Carme, de Pere Tàpias, incluida como homenaje al artista fallecido hace tres años.
Joan Isaac presenta un maquinista solitario que conduce un tren nocturno con mil vagones cargados de sueños.
Y a pesar de todo, la vida renace y vuelve a renacer como el escenario omnipresente.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

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