Luego del emotivo avance que Natalia Lafourcade entregó con Veracruz llega "El Balajú / Serenata Huasteca" — son jarocho y mariachi frente a frente—un nuevo corte de lo que será Un canto por México, el próximo álbum ícono de la música contemporánea.
Ambos referentes de la música de México se encuentran frente a frente gracias a Natalia quien preparó esta combinación de la mano de Kiko Campos para acompañarse en su interpretación con Los Cojolites, fundadores del Centro de Documentación del Son Jarocho y nominados en dos ocasiones al GRAMMY® y al Mariachi Juvenil Tecalitlán, quienes desde 1985 han llevado la música de mariachi no sólo a través de toda la República Mexicana, sino también a países como Chile, Francia, Cuba, España, entre otros.
Desde la experiencia que le conceden sus 45 trabajos discográficos, el último de ellos José Alfredo y yo, la cantante Tania Libertad disfruta de su gran privilegio, grabar la música que quiere con la tranquilidad de no estar atada a modas pasajeras.
Tania Libertad presentó hoy en México José Alfredo y yo, un disco acompañado por un DVD en el que canta quince canciones de su ídolo, José Alfredo Jiménez (1926-1973), entre ellas En el último trago y Amanecí en tus brazos.
Las canciones de José Alfredo Jiménez (1926-1973) siguen más que vivas al cumplirse 36 años del fallecimiento del artista, cuya presencia flota inexcusable sobre cantinas y corazones merced a sus incansables clérigos, los mariachis.
José Alfredo, autor de "El rey" y "El hijo del pueblo", entre otros muchos éxitos, falleció un 23 de noviembre, por causa de la cirrosis, y cada año en esta fecha los mariachis van a cantarle a su majestuosa tumba, esculpida como un sombrero y un sarape (colorido rebozo de abrigo típico campirano).
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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