El Teatro Arriaga de Bilbao acogerá este jueves, día 11, un concierto en recuerdo del cantautor vasco Imanol Larzabal, fallecido hace 10 años. En el homenaje, participarán una veintena de cantantes, músicos y escritores que colaboraron con él, con el objetivo de acercar al público a su figura y obra, a la vez que repasan melodías y letras imprescindibles en la Euskal Kantagintza (Nueva Canción).
Imanol nos hizo partícipes de su inimitable producción con canciones inolvidables como Lau haizetara, Poeta kaxkarra, Baionatik Bilbora, Zure tristura, Nere euskaltasuna, Mendian gora o Barne kanta.
Los compañeros de profesión y amigos de Imanol (1947-2004), le rinden un homenaje a través de 18 canciones (11 en euskera y 7 en español en el CD/DVD Imanol Donosti Tombuctú.
Tres meses después de la edición de Imanol: Donosti-Tombuctú, los protagonistas de este CD-DVD de homenaje al cantautor vasco llevarán al Kursaal de San Sebastián (Donostia, Euskadi) las canciones de este álbum, en un "cóctel" musical donde cabrán distintos ritmos y estilos, y también las sorpresas.
El cantautor Imanol cometió una afrenta imperdonable al mundo de ETA: intervenir en el adiós musical a «Yoyes», la etarra arrepentida asesinada a tiros delante de su hijo. Tuvo que «exiliarse» y morir fuera del País Vasco. Ahora le hacen el vacío en un homenaje póstumo
Llegaba la séptima casilla del calendario e Imanol se endomingaba a su manera, despeinado y sin espejos, y salía de su casa en el barrio donostiarra de Gros para ir a comer a casa de su hermana Maritxu, anfitriona familiar desde la muerte de la madre. Había días en que a Imanol, grandote y de buen saque, se le encogía la osamenta y se quedaba ahí, mustio, escoltando el humo de la sopa.
Pasión Vega presenta en concierto su nuevo disco Pasión Almodóvar con una selección de canciones que forman parte del universo cinematográfico del director manchego Pedro Almodóvar.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.

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