Quizás sean las capitales, puntos de encuentro que padecen todos los prejuicios y que pocos reclaman como propias, los lugares más difíciles de contar. Caracas no es distinta, pero hace cien años vio nacer a Aquiles Nazoa, el escritor que rompió los usos, la hizo suya y, de la mano del humor, la contó entre soñada, real y recordada.
"Íbamos a pie e iba contándonos todas las cosas que habían pasado por el cerro: por ahí venían los españoles, los castillos que había por allí destruidos", recuerda sobre esas caminatas.
Este viernes Venezuela recuerda la partida física del escritor, periodista, poeta, dibujante y humorista, Aquiles Nazoa, quien murió el 25 de abril de 1976, en un accidente automovilístico en la autopista Caracas-Valencia.
"Ese humor era hijo de una cronista extraordinaria llamada Micaela Nazoa, la madre de Aquiles", comentó el Arquitecto Fruto Vivas, amigo de la familia, en el programa Rostros de Venezuela, producido por la televisora educativa, Colombeia.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.

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